La Banca en 2021 enfrenta grandes retos derivados del cambio social y cultural que van a acelerar la transformación digital y su competencia con las Fintech y nuevos players como las Big Tech.
Acelerar los cambios sin perder el control
El sector financiero se encuentra en pleno proceso de evolución marcado por la digitalización y con ella, la irrupción de nuevos players 100% digitales como las fintech o los nuevos proveedores financieros como los TPP (Third Party Providers).
Esta capa tecnológica que se añade entre el cliente final y la banca llega a su extremo con las experiencias de entidades altamente automatizadas también en sus oficinas urbanas. Es el caso del primer «banco no tripulado» que abrió ya en 2018. Una sucursal del China Construction Bank en Shanghai equipada con software de escaneo facial, una sala de realidad virtual (VR), hologramas y robots parlantes, y pantallas táctiles para el resto de operativas como el pago de facturas de servicios públicos.
Durante el confinamiento por la pandemia, las sucursales bancarias mantuvieron el servicio básicamente por la necesidad de mantener el efectivo en circulación, mientras que el resto de servicios y operaciones se desvió al entorno digital siempre que fue posible.
Surge la duda de si realmente, en un entorno tan digitalizado, la sucursal está aportando algo nuevo que no podamos encontrar ya en un cajero automático o internet. La mayoría se pregunta si cuando acudimos a un banco, cada vez menos frecuentemente, lo que realmente queremos es ser atendidos por una persona o por una máquina.
La respuesta a esta duda inicial parece empezar a resolverse si hacemos caso al estudio reciente que asegura que «el 87% de los que han aumentado el uso digital durante la pandemia esperan seguir usando canales digitales al mismo nivel incluso cuando las sucursales vuelvan a abrir».
Esa aceptación de la relación digital con los bancos por parte de los clientes interesa especialmente a las fintech y desarrolladores API que esperan competir por un trozo del pastel. ¿Serán las grandes empresas tecnológicas capaces de cambiar el paradigma? La misma encuesta encontró que «el 63% de los consumidores están abiertos a los nuevos actores de servicios financieros no tradicionales, como Google, Apple, PayPal, Facebook y otros»
Los expertos del sector financiero analizan los retos
Vodafone Innovation Ecosystem creó en 2018 el grupo de expertos en Finanzas. Formado por los principales players sectoriales del país, trabaja con el objetivo de identificar los retos que enfrenta el sector y dar solución a través de la tecnología. En la última sesión de trabajo el Think Tank actualizó el informe anual de retos. La perspectiva 2021 centró el análisis en las alternativas de competencia o colaboración con los nuevos players y los cambios de cultura interna que serán necesarios para acompañar a los que ya se están produciendo en los usos, costumbres y exigencias de los clientes.
A partir de todas las tendencias identificadas en la sesión del Think Tank, se delimitó el ámbito de estudio concentrado en siete retos a superar en los próximos meses. Cada uno de ellos será desarrollado posteriormente en profundidad para darle respuesta.
Tecnología de pagos. Dentro de los retos para el futuro inmediato, el de la tecnología aplicada a los medios de pago se enfrentan a dos cuestiones diferentes: la inmediatez y el uso de criptomonedas más allá de ser el producto de inversión actual.
Monetización de los datos. Una de las grandes fortalezas de la Banca es la gran cantidad de información de la que dispone de sus clientes. Por lo tanto, en todo el sector se considera una posible nueva fuente de ingresos la posibilidad de vender servicios, especialmente a empresas, de comportamiento de clientes.
APIs o la posibilidad de un nuevo negocio para la banca. ¿Banca como marca blanca? surge un nuevo escenario en el que el papel de la Banca no está aún muy bien definido. ¿Se perderá la relación directa con el cliente como marca? El riesgo de convertirse en marca blanca, invisible al usuario final o una commodity se pone sobre la mesa y se abren nuevos interrogantes.
Nuevo paradigma en el modelo de prestación de servicios financieros (nuevos modelos / innovación). La definición misma de su función y la naturaleza de sus servicios será probablemente el punto en el que confluyan el resto de retos. Todo pasa por cómo se pueden digitalizar más la actividad y los productos bancarios.
Cambio en la atención a los clientes (personalizada, banca digital de valor, asesoramiento, «banca cercana»). Como vimos en la introducción, los clientes van por delante en digitalización y la mayoría de los encuestados declaran querer que sus entidades avancen más rápidamente en la oferta de servicios y operativa digital.
«Coopetición»: Colaboración vs Competición con startups ‘Fintech’. La conveniencia de buscar la colaboración entre ambos mundos como alternativa eficiente a la competencia. Si cada uno aporta lo que mejor sabe hacer, el camino será más rápido.
Diversidad / Banca inclusiva / ‘Woman Banking’. Las estructuras actuales tienen tres características que algunos apuntaron a su relación directa en la causa y efecto: poco diversas en los perfiles profesionales, demasiado jerarquizadas verticalmente y con claro sesgo de género.
En este video encontrarás los principales datos del evento de presentación del informe:
Presentación del Informe Tendencias del sector financiero en 2021
El informe elaborado por el Think Tank fue presentado en un webinar por algunos de sus protagonistas, coordinados por Adolfo Ramírez, (Ex Director General del Banco Santander y Banesto y experto en transformación digital) Director del Programa Innova Finanzas de Vodafone Innovation Ecosystem.
La introducción corrió a cargo de Carlos Becker (Director Segmento Corporate y AAPP Vodafone Business), destacando el momento que nos ha tocado vivir, en el que convergen la implantación de la red 5G con la reconstrucción del país a través de los Fondos Europeos.
Becker quiso transmitir tres cosas: «La ilusión por realmente trabajar y salir adelante, una pizca de valentía para embarcarse en proyectos que probablemente antes nos hubieran llevado más tiempo, y por último rodearnos de talento que nos ayude a sacar adelante lo que hemos planificado.»
Precisamente, el webinar trataba de poner en valor el talento que había participado en el informe del Plan Innova y de presentar las conclusiones, para lo cual mantuvieron un interesante debate en formato mesa redonda virtual en el que aportaron algunas ideas destacables.
En el apartado de la tecnología de pagos (reto 1), Beatriz Kissler (Asesora independiente y ex directiva de CaixaBank) explicó cómo los pagos han tenido una gran transformación en los últimos tiempos, que empezó con el SEPA y llegó a los pagos inmediatos, con BIZUM, una iniciativa de la banca. «Falta el Bizum europeo —añadió—, y los pagos en divisas deberían ser inmediatos, no d+1 o d+2»
Sobre el reto 2, Francisco Pérez (Director de Estrategia, Área de Innovación Banco Santander) apostó por «encontrar nuevos modelos de negocio con terceros para que los clientes encuentren oportunidades». Francisco Pérez cree además que con la normativa PSD2 y la transferencia de datos «el cliente puede ver la ventaja de depositar sus datos en su entidad».
Sobre las oportunidades que representa PSD2, Fernando Gómez (IT Transformation Director en Bankinter) está convencido de que sumado a la apificación hay un cambio de paradigma y que «con la democratización en el acceso de los datos tiende a convertirse en ecosistemas abiertos». Planteó la posibilidad de asociarse con terceros, no necesariamente generados por la propia entidad y por servicios no financieros. De esta forma, «entran nuevos actores sin perfil bien definido, productor, agregador, distribuidor de servicios».
Sobre la aparición de estos nuevos players y si abriremos una cuenta en Google u otra Big Tech de las conocidas como GAFA, Francisco Pérez afirmó que «la banca ha salido desposicionada y hay que quitarse la etiqueta de anticuado» —y añadió— «Hay que demostrarles nuestras ventajas: seguridad, escalabilidad de productos… las fintech tienen productos muy básicos y son más sencillas».
En este sentido, Begoña Vicente (Innovación y Observatorio Fintech. Grupo Cajamar) quiso recordar que así como en Retail es más fácil crear una tarjeta de crédito, en otros productos financieros más complejos «la regulación, la parte fea, la están haciendo en USA con un banco». Por tanto, considera que queda mucho recorrido.
A modo de resumen destacamos las siguientes ideas: cómo la banca puede mantener el liderato en los pagos con aplicaciones como Bizum, los datos se pueden monetizar gracias a la PSD2 y otras regulaciones recientes, creación de ecosistemas con terceros que enriquezcan la oferta de valor a los clientes o cómo el modelo actual de las fintech hace que no sean rentables y sea necesaria la colaboración con las entidades tradicionales.
Si quieres saber más sobre el Plan Innova Finanzas te recomendamos esta entrevista con Gabriela Pardos y Adolfo Ramírez, coordinadora y director del programa:
Director del Segmento Corporate y Administraciones Públicas de Vodafone España
Ingeniera de Telecomunicaciones, Máster en Comunicaciones Móviles y en Sistemas de la Información. He desempeñado toda mi carrera profesional en compañías de Telecomunicaciones en puestos dentro de Dirección de Venta, de Marketing de producto, oferta e Innovación. Me apasiona todo lo que la tecnología puede hacer para mejorar la Sociedad, dentro y fuera del entorno laboral.
Cuando un equipo de rescate actúa en mitad de una catástrofe, pocas veces pensamos en la infraestructura que hace posible que una orden, una alerta o un dato lleguen a tiempo. Sin embargo, en una emergencia, la capacidad de comunicación puede marcar la diferencia entre una intervención coordinada y una respuesta fragmentada.
En el ámbito de la gestión de desastres, la efectividad de los equipos de primera intervención no depende únicamente de su entrenamiento o de su equipamiento táctico; depende, de forma crítica, de su capacidad para comunicarse. Y cuando una catástrofe azota el territorio, la infraestructura de telecomunicaciones pasa a ser el centro neurálgico que determina el éxito o el fracaso de los operativos de rescate. Para la Unidad Militar de Emergencias (UME), contar con un ecosistema de comunicaciones críticas robusto y redundante es el pilar estratégico sobre el que se articulan todas sus operaciones.
La frontera entre el comercio físico y el comercio online se ha difuminado. La realidad del sector retail como dos mundos distintos, que competían por la atención del consumidor, ha dado paso a un comercio híbrido que integra ambos entornos.
El cliente actual no distingue entre canales: espera una experiencia fluida, personalizada e inmediata, tanto si compra desde una aplicación móvil como desde una página web o una tienda física.
De esta nueva realidad surge el concepto phygital, una estrategia que conecta de forma definitiva los entornos físicos y digitales para crear experiencias de compra híbridas capaces de combinar lo mejor de ambos mundos.
No se trata solo de usar el espacio físico como showroom. En el modelo phygital, la tienda deja de ser únicamente un espacio de exposición y venta para convertirse en una plataforma tecnológica capaz de interactuar con el consumidor en tiempo real. La experiencia física se enriquece con datos, conectividad, inteligencia artificial y automatización, mientras que el mundo digital adquiere una dimensión tangible y experiencial.
El resultado es un ecosistema donde el cliente puede descubrir un producto en una red social, probarlo en una tienda física, recibir recomendaciones personalizadas en su smartphone y finalizar la compra desde cualquier canal sin fricciones.
Sin embargo, detrás de esta visión existe una realidad técnica, que muchas veces pasa desapercibida, pero se convierte en el mayor de los retos: ninguna experiencia phygital puede funcionar sin una infraestructura de conectividad robusta capaz de soportar miles de interacciones simultáneas.
La profunda transformación del entorno urbano y los compromisos medioambientales están obligando a las administraciones públicas a redefinir la movilidad desde una perspectiva más sostenible, conectada y basada en datos. Gestionar los desplazamientos ya no consiste únicamente en construir infraestructuras físicas o ampliar servicios de transporte, sino también en disponer de información fiable, interoperable y actualizada para tomar mejores decisiones.
La Ley de Movilidad Sostenible abre una nueva etapa en España al situar la descarbonización, la digitalización y la coordinación entre administraciones como ejes clave de la política de movilidad. Para las AAPP, el reto no será solo normativo: también será tecnológico, organizativo y de gobernanza del dato.
La relación entre crecimiento económico y seguridad ha cambiado de forma profunda en los últimos años. La digitalización de los procesos industriales, la dependencia de la conectividad y la necesidad de proteger servicios esenciales han situado la seguridad nacional en el centro de la estrategia económica de los países.
Lo que tradicionalmente se entendía como una responsabilidad exclusiva del Estado, vinculada a la defensa y al gasto público, se ha convertido también en una prioridad para el sector privado. La protección de infraestructuras críticas, la ciberseguridad y la resiliencia de las comunicaciones son hoy condiciones necesarias para garantizar la continuidad de sectores clave como la energía, la banca, el transporte, la industria o las telecomunicaciones.
Con la proliferación de amenazas híbridas y el aumento de la dependencia tecnológica, la seguridad nacional se posiciona como una de las grandes palancas de competitividad para las próximas décadas. La inversión en capacidades digitales, industriales y operativas ya no solo responde a objetivos defensivos: también impulsa la innovación, genera empleo cualificado y acelera la modernización del tejido productivo.
La conectividad en telemedicina ha dejado de ser un mero elemento técnico para convertirse en una infraestructura estratégica para el sistema sanitario. En la era de la inestabilidad permanente y la incertidumbre geoestratégica, el concepto de seguridad nacional ha trascendido los límites físicos tradicionales. En la actualidad, la estabilidad de una nación y el bienestar de su ciudadanía dependen de un entramado de redes críticas digitales que actúan como el sistema nervioso de la sociedad.
En este ecosistema, la conectividad aplicada a la salud y la telemedicina ha dejado de ser un servicio complementario para consolidarse como una infraestructura estratégica de misión crítica, en la que la disponibilidad de la red puede ser literalmente la diferencia entre la vida y la muerte. Invertir en redes resilientes, seguras y preparadas para soportar servicios sanitarios digitales no es solo una decisión operativa para las autoridades sanitarias y los operadores del sector privado, sino una condición necesaria para construir un modelo asistencial más conectado, eficiente y protegido.
Solo mediante la colaboración público-privada y el uso de tecnologías de vanguardia, como el 5G y la IA gobernada, podremos garantizar que el sistema sanitario español esté preparado para afrontar los desafíos de la próxima década.
En 2026, hablar de cohesión territorial sin mencionar la conectividad carece de sentido. La combinación del 5G en la banda de 700MHz y las soluciones FWA (Fixed Wireless Access) constituyen una de las herramientas más potentes de las que disponen las administraciones públicas para acercar los servicios digitales avanzados a la llamada España vaciada.
¿Por qué? Porque la extensión de la cobertura 5G en frecuencias bajas hace posible que el FWA llegue a núcleos de población donde la fibra nunca sería rentable o resultaría inviable por la orografía. Este avance tecnológico permite a ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas gestionar ubicaciones dispersas como si estuvieran junto al edificio consistorial, gracias a una infraestructura de red fija y móvil robusta como la que ofrece Vodafone Empresas.
Las políticas públicas de digitalización llevan tiempo impulsando esta transición, financiando el despliegue del 5G y llevando fibra únicamente hasta las torres de telecomunicaciones, mientras que el acceso final al ciudadano se resuelve con FWA.