Puede ser una de las caras más humanas de la robótica. El empleo de técnicas terapéuticas para el autismo con robots está siendo probado por distintas universidades y podrían ofrecer posibilidades que las personas no son capaces. El proyecto más avanzado se está llevando a cabo en la Universidad de Portsmouth.
El denominado DREAM (Development of Robot-Enhanced therapy for children with AutisM) pretende desarrollar robots que pueden funcionar autónomamente y ayudar al terapeuta para mejorar las habilidades de la interacción social del niño, tales como la atención común o la imitación.
Se ha comprobado que las terapias asistidas por robots (RAT) son prometedoras como potenciales herramientas terapéuticas y de evaluación, ya que la investigación ha demostrado que los niños con un trastorno del espectro autista se involucran más fácilmente con los robots que con los humanos, ya que los robots son simples y predecibles. Sin embargo, los robots sociales actuales son simplemente controlados a distancia por los terapeutas y como las terapias estándar, todavía requieren mucho tiempo, energía y recursos humanos.
El proyecto DREAM tiene como objetivo desarrollar un robot autónomo que minimice la intervención del terapeuta para que puedan centrarse más en el niño y mejorar el resultado de la terapia.
El robot DREAM también funcionará como una herramienta de diagnóstico recolectando datos clínicos durante la terapia.
La tarea principal del grupo de investigación de la Universidad de Portsmouth es capturar y analizar datos sensoriales de los niños – gestos de movimiento, mirada, expresiones faciales , sonido y voz – y hacer que el robot entienda lo que el niño está haciendo para poder tener una mejor Interacción.
El equipo tiene una experiencia sustancial en la fusión de datos multisensoriales, especialmente sensores y analíticos para sistemas de múltiples cámaras. Ellos han desarrollado un ambiente inteligente multi-cámara, que consiste en un robot NAO, cámaras Microsoft Kinect y cámaras de alta resolución que rastrea y mide los movimientos del niño y las expresiones faciales y las interacciones con el robot. Fuente: UoP News
AISOY1 el robot para el autismo desarrollado en España
Investigadores de la Universidad Miguel Hernández (UMH) y AISOY Robotics están colaborando para ampliar el potencial de su asistente robot para el tratamiento de niños con diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA)
La terapia actual en la Clínica Universitaria para niños diagnosticados en el espectro del autismo ya incorpora el robot emocional AISOY1 como ayudante del terapeuta.
Los investigadores de este equipo multidisciplinario combinarán sus conocimientos de terapia conductual y robótica para idear nuevas formas de usar este robot en sesiones de terapia para traer beneficios adicionales.
La terapia actual en la Clínica Universitaria para niños diagnosticados en el espectro del autismo ya incorpora el robot emocional AISOY1 como ayudante del terapeuta. Los investigadores de este equipo multidisciplinario combinarán sus conocimientos de terapia conductual y robótica para idear nuevas formas de usar este robot en sesiones de terapia para traer beneficios adicionales.
Un cuerpo de tareas interactivas de tres vías entre el niño, su terapeuta y el robot será diseñado y probado inicialmente en pacientes ambulatorios de ASD jóvenes.
La idea es que a través de estas interacciones el niño mejorará sus habilidades cognitivas, emocionales y sociales (comunicación). Por ejemplo, el robot «asiste» al terapeuta expresando emociones que el niño debe identificar y proponer juegos que apuntan a diferentes habilidades. Se espera que el niño forme vínculos emocionales con el robot, y que esta y la interacción extra que trae a las sesiones mejorará la adherencia terapéutica.
Los profesores de la UMH José Pedro Espada y Elena Carratalá, ambos licenciados en psicología, están detrás del lado psicoeducativo del nuevo software trabajando desde la Clínica Universitaria UMH , un centro de tecnología sanitaria para la transferencia de avances en la investigación clínica en ciencias del comportamiento a la sociedad.
Los robots son aportados por AISOY Robotics , una empresa de alta tecnología con sede en el UMH Science Park. Su CEO José Manuel del Río está liderando las adaptaciones basadas en inteligencia artificial para mejorar el valor terapéutico del robot AISOY1 .
Fuente: Parque Científico Universitas Miguel Hernández
Nuestro objetivo es construir una sociedad centrada en el progreso socioeconómico. Creemos que la tecnología y la conectividad pueden ayudar a mejorar la vida de millones de personas y empresas. Tenemos el compromiso de hacerlo reduciendo nuestro impacto ambiental y construyendo una sociedad digital inclusiva que respeta nuestro planeta.
Cuando un equipo de rescate actúa en mitad de una catástrofe, pocas veces pensamos en la infraestructura que hace posible que una orden, una alerta o un dato lleguen a tiempo. Sin embargo, en una emergencia, la capacidad de comunicación puede marcar la diferencia entre una intervención coordinada y una respuesta fragmentada.
En el ámbito de la gestión de desastres, la efectividad de los equipos de primera intervención no depende únicamente de su entrenamiento o de su equipamiento táctico; depende, de forma crítica, de su capacidad para comunicarse. Y cuando una catástrofe azota el territorio, la infraestructura de telecomunicaciones pasa a ser el centro neurálgico que determina el éxito o el fracaso de los operativos de rescate. Para la Unidad Militar de Emergencias (UME), contar con un ecosistema de comunicaciones críticas robusto y redundante es el pilar estratégico sobre el que se articulan todas sus operaciones.
La frontera entre el comercio físico y el comercio online se ha difuminado. La realidad del sector retail como dos mundos distintos, que competían por la atención del consumidor, ha dado paso a un comercio híbrido que integra ambos entornos.
El cliente actual no distingue entre canales: espera una experiencia fluida, personalizada e inmediata, tanto si compra desde una aplicación móvil como desde una página web o una tienda física.
De esta nueva realidad surge el concepto phygital, una estrategia que conecta de forma definitiva los entornos físicos y digitales para crear experiencias de compra híbridas capaces de combinar lo mejor de ambos mundos.
No se trata solo de usar el espacio físico como showroom. En el modelo phygital, la tienda deja de ser únicamente un espacio de exposición y venta para convertirse en una plataforma tecnológica capaz de interactuar con el consumidor en tiempo real. La experiencia física se enriquece con datos, conectividad, inteligencia artificial y automatización, mientras que el mundo digital adquiere una dimensión tangible y experiencial.
El resultado es un ecosistema donde el cliente puede descubrir un producto en una red social, probarlo en una tienda física, recibir recomendaciones personalizadas en su smartphone y finalizar la compra desde cualquier canal sin fricciones.
Sin embargo, detrás de esta visión existe una realidad técnica, que muchas veces pasa desapercibida, pero se convierte en el mayor de los retos: ninguna experiencia phygital puede funcionar sin una infraestructura de conectividad robusta capaz de soportar miles de interacciones simultáneas.
La profunda transformación del entorno urbano y los compromisos medioambientales están obligando a las administraciones públicas a redefinir la movilidad desde una perspectiva más sostenible, conectada y basada en datos. Gestionar los desplazamientos ya no consiste únicamente en construir infraestructuras físicas o ampliar servicios de transporte, sino también en disponer de información fiable, interoperable y actualizada para tomar mejores decisiones.
La Ley de Movilidad Sostenible abre una nueva etapa en España al situar la descarbonización, la digitalización y la coordinación entre administraciones como ejes clave de la política de movilidad. Para las AAPP, el reto no será solo normativo: también será tecnológico, organizativo y de gobernanza del dato.
La relación entre crecimiento económico y seguridad ha cambiado de forma profunda en los últimos años. La digitalización de los procesos industriales, la dependencia de la conectividad y la necesidad de proteger servicios esenciales han situado la seguridad nacional en el centro de la estrategia económica de los países.
Lo que tradicionalmente se entendía como una responsabilidad exclusiva del Estado, vinculada a la defensa y al gasto público, se ha convertido también en una prioridad para el sector privado. La protección de infraestructuras críticas, la ciberseguridad y la resiliencia de las comunicaciones son hoy condiciones necesarias para garantizar la continuidad de sectores clave como la energía, la banca, el transporte, la industria o las telecomunicaciones.
Con la proliferación de amenazas híbridas y el aumento de la dependencia tecnológica, la seguridad nacional se posiciona como una de las grandes palancas de competitividad para las próximas décadas. La inversión en capacidades digitales, industriales y operativas ya no solo responde a objetivos defensivos: también impulsa la innovación, genera empleo cualificado y acelera la modernización del tejido productivo.
La conectividad en telemedicina ha dejado de ser un mero elemento técnico para convertirse en una infraestructura estratégica para el sistema sanitario. En la era de la inestabilidad permanente y la incertidumbre geoestratégica, el concepto de seguridad nacional ha trascendido los límites físicos tradicionales. En la actualidad, la estabilidad de una nación y el bienestar de su ciudadanía dependen de un entramado de redes críticas digitales que actúan como el sistema nervioso de la sociedad.
En este ecosistema, la conectividad aplicada a la salud y la telemedicina ha dejado de ser un servicio complementario para consolidarse como una infraestructura estratégica de misión crítica, en la que la disponibilidad de la red puede ser literalmente la diferencia entre la vida y la muerte. Invertir en redes resilientes, seguras y preparadas para soportar servicios sanitarios digitales no es solo una decisión operativa para las autoridades sanitarias y los operadores del sector privado, sino una condición necesaria para construir un modelo asistencial más conectado, eficiente y protegido.
Solo mediante la colaboración público-privada y el uso de tecnologías de vanguardia, como el 5G y la IA gobernada, podremos garantizar que el sistema sanitario español esté preparado para afrontar los desafíos de la próxima década.
En 2026, hablar de cohesión territorial sin mencionar la conectividad carece de sentido. La combinación del 5G en la banda de 700MHz y las soluciones FWA (Fixed Wireless Access) constituyen una de las herramientas más potentes de las que disponen las administraciones públicas para acercar los servicios digitales avanzados a la llamada España vaciada.
¿Por qué? Porque la extensión de la cobertura 5G en frecuencias bajas hace posible que el FWA llegue a núcleos de población donde la fibra nunca sería rentable o resultaría inviable por la orografía. Este avance tecnológico permite a ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas gestionar ubicaciones dispersas como si estuvieran junto al edificio consistorial, gracias a una infraestructura de red fija y móvil robusta como la que ofrece Vodafone Empresas.
Las políticas públicas de digitalización llevan tiempo impulsando esta transición, financiando el despliegue del 5G y llevando fibra únicamente hasta las torres de telecomunicaciones, mientras que el acceso final al ciudadano se resuelve con FWA.