El supermercado online Ocado está convirtiéndose en la empresa más avanzada tecnológicamente del Reino Unido, por su utilización de sistemas robotizados en su planta gigante de Hatfield, cercana a Londres. Gracias al desarrollo de un sistema integral de software a media en sus plantas logísticas, es capaz de competir con gigantes como Amazon.
Aunque fue fundada en el año 2000 ya en 2015 ha sido capaz de obtener beneficios por primera vez en el competitivo sector de la alimentación y la distribución británica, con casi un cuarto de millón de pedidos semanales gestionados por sus tres centros logísticos en Inglaterra, mientras la mayoría de competidores están perdiendo aún dinero con sus operaciones online. La clave está en el desarrollo de tecnología que le permite procesar los pedidos de forma más rápida y rentable que los demás.
Su inmenso centro de Hatfield, que ocupa cinco plantas, cuenta con una compleja red de transportadores de 25 kms de largo capaz de gestionar el 40% de todos los pedidos de Ocado. Un total de 1.000 cajas pueden estar circulando por ella a la vez, hasta los puestos de picking en los que operarios humanos son guiados automáticamente a los pedidos correctos.
Un centro logístico hecho a medida tecnológicamente
Para que todo funcione de manera eficiente, está controlado por un software supervisor con sistema de Inteligencia Artificial que planifica automáticamente la secuencia de recolección para cada turno, asegura que los productos adecuados estén en los sitios correctos, y calcula la ruta más eficiente para cada caja teniendo en cuenta el tráfico en tiempo real gracias a los dispositivos conectados en los camiones de reparto. Toda una integración del concepto Industria 4.0 con los sistemas M2M.
Según el jefe de I+D, Sid Shaikh, es un nuevo enfoque completamente distinto al que otras plantas siguen utilizando, copiando el modelo de recolectores humanos circulando por los pasillos, precisamente porque gran parte de la tecnología empleada ha sido diseñada expresamente para ellos, de forma interna.
“Queríamos comprar componentes off-the-shelf e integrarlos, pero ninguno cumplieron con los criterios de rendimiento, coste o de fiabilidad” —dijo Shaikh a The Engineer— “Tratamos de comprar sistemas SCADA y de seguimiento, pero nada funciona a nuestra resolución o este nivel de complejidad. Tenemos que garantizar un flujo de extremo a extremo que culmina con alguien que consigue sus compras dentro del espacio de una hora. Es efectivamente un sistema just-in-time en el que cada pedido es diferente “.
Más que una red, una colmena
En la búsqueda de una nueva mejora, la compañía está en proceso de implantación de una nueva tecnología radicalmente innovadora en el campo de la automatización. En lugar de transportar cajas a lo largo de un sistema transportador, un nuevo sistema que denominan OSP (Ocado Smart Platform) se basa en un concepto por el cual los productos son recogidos por la plantilla de robots en una rejilla tridimensional, densa, al estilo de una colmena. En esta colmena, los productos se almacenan en los contenedores y se mueven automáticamente al nivel superior cuando sea necesario.
Equipos de robots vinculados de forma inalámbrica mediante una conexión 4G se mueven por la parte superior de la colmena recolectando los productos y llevándolos a las estaciones de pedidos.
Este concepto escalable prescinde de la necesidad de pasillos, reduce aún más el trabajo manual y según la compañía disminuye el tiempo medio de selección para un pedido de alrededor de dos horas hasta solo 15 minutos. Y no se trata de una promesa, sino de una realidad que ya funciona en sus instalaciones de Andover.
Nuestro objetivo es construir una sociedad centrada en el progreso socioeconómico. Creemos que la tecnología y la conectividad pueden ayudar a mejorar la vida de millones de personas y empresas. Tenemos el compromiso de hacerlo reduciendo nuestro impacto ambiental y construyendo una sociedad digital inclusiva que respeta nuestro planeta.
Cuando un equipo de rescate actúa en mitad de una catástrofe, pocas veces pensamos en la infraestructura que hace posible que una orden, una alerta o un dato lleguen a tiempo. Sin embargo, en una emergencia, la capacidad de comunicación puede marcar la diferencia entre una intervención coordinada y una respuesta fragmentada.
En el ámbito de la gestión de desastres, la efectividad de los equipos de primera intervención no depende únicamente de su entrenamiento o de su equipamiento táctico; depende, de forma crítica, de su capacidad para comunicarse. Y cuando una catástrofe azota el territorio, la infraestructura de telecomunicaciones pasa a ser el centro neurálgico que determina el éxito o el fracaso de los operativos de rescate. Para la Unidad Militar de Emergencias (UME), contar con un ecosistema de comunicaciones críticas robusto y redundante es el pilar estratégico sobre el que se articulan todas sus operaciones.
La frontera entre el comercio físico y el comercio online se ha difuminado. La realidad del sector retail como dos mundos distintos, que competían por la atención del consumidor, ha dado paso a un comercio híbrido que integra ambos entornos.
El cliente actual no distingue entre canales: espera una experiencia fluida, personalizada e inmediata, tanto si compra desde una aplicación móvil como desde una página web o una tienda física.
De esta nueva realidad surge el concepto phygital, una estrategia que conecta de forma definitiva los entornos físicos y digitales para crear experiencias de compra híbridas capaces de combinar lo mejor de ambos mundos.
No se trata solo de usar el espacio físico como showroom. En el modelo phygital, la tienda deja de ser únicamente un espacio de exposición y venta para convertirse en una plataforma tecnológica capaz de interactuar con el consumidor en tiempo real. La experiencia física se enriquece con datos, conectividad, inteligencia artificial y automatización, mientras que el mundo digital adquiere una dimensión tangible y experiencial.
El resultado es un ecosistema donde el cliente puede descubrir un producto en una red social, probarlo en una tienda física, recibir recomendaciones personalizadas en su smartphone y finalizar la compra desde cualquier canal sin fricciones.
Sin embargo, detrás de esta visión existe una realidad técnica, que muchas veces pasa desapercibida, pero se convierte en el mayor de los retos: ninguna experiencia phygital puede funcionar sin una infraestructura de conectividad robusta capaz de soportar miles de interacciones simultáneas.
La profunda transformación del entorno urbano y los compromisos medioambientales están obligando a las administraciones públicas a redefinir la movilidad desde una perspectiva más sostenible, conectada y basada en datos. Gestionar los desplazamientos ya no consiste únicamente en construir infraestructuras físicas o ampliar servicios de transporte, sino también en disponer de información fiable, interoperable y actualizada para tomar mejores decisiones.
La Ley de Movilidad Sostenible abre una nueva etapa en España al situar la descarbonización, la digitalización y la coordinación entre administraciones como ejes clave de la política de movilidad. Para las AAPP, el reto no será solo normativo: también será tecnológico, organizativo y de gobernanza del dato.
La relación entre crecimiento económico y seguridad ha cambiado de forma profunda en los últimos años. La digitalización de los procesos industriales, la dependencia de la conectividad y la necesidad de proteger servicios esenciales han situado la seguridad nacional en el centro de la estrategia económica de los países.
Lo que tradicionalmente se entendía como una responsabilidad exclusiva del Estado, vinculada a la defensa y al gasto público, se ha convertido también en una prioridad para el sector privado. La protección de infraestructuras críticas, la ciberseguridad y la resiliencia de las comunicaciones son hoy condiciones necesarias para garantizar la continuidad de sectores clave como la energía, la banca, el transporte, la industria o las telecomunicaciones.
Con la proliferación de amenazas híbridas y el aumento de la dependencia tecnológica, la seguridad nacional se posiciona como una de las grandes palancas de competitividad para las próximas décadas. La inversión en capacidades digitales, industriales y operativas ya no solo responde a objetivos defensivos: también impulsa la innovación, genera empleo cualificado y acelera la modernización del tejido productivo.
La conectividad en telemedicina ha dejado de ser un mero elemento técnico para convertirse en una infraestructura estratégica para el sistema sanitario. En la era de la inestabilidad permanente y la incertidumbre geoestratégica, el concepto de seguridad nacional ha trascendido los límites físicos tradicionales. En la actualidad, la estabilidad de una nación y el bienestar de su ciudadanía dependen de un entramado de redes críticas digitales que actúan como el sistema nervioso de la sociedad.
En este ecosistema, la conectividad aplicada a la salud y la telemedicina ha dejado de ser un servicio complementario para consolidarse como una infraestructura estratégica de misión crítica, en la que la disponibilidad de la red puede ser literalmente la diferencia entre la vida y la muerte. Invertir en redes resilientes, seguras y preparadas para soportar servicios sanitarios digitales no es solo una decisión operativa para las autoridades sanitarias y los operadores del sector privado, sino una condición necesaria para construir un modelo asistencial más conectado, eficiente y protegido.
Solo mediante la colaboración público-privada y el uso de tecnologías de vanguardia, como el 5G y la IA gobernada, podremos garantizar que el sistema sanitario español esté preparado para afrontar los desafíos de la próxima década.
En 2026, hablar de cohesión territorial sin mencionar la conectividad carece de sentido. La combinación del 5G en la banda de 700MHz y las soluciones FWA (Fixed Wireless Access) constituyen una de las herramientas más potentes de las que disponen las administraciones públicas para acercar los servicios digitales avanzados a la llamada España vaciada.
¿Por qué? Porque la extensión de la cobertura 5G en frecuencias bajas hace posible que el FWA llegue a núcleos de población donde la fibra nunca sería rentable o resultaría inviable por la orografía. Este avance tecnológico permite a ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas gestionar ubicaciones dispersas como si estuvieran junto al edificio consistorial, gracias a una infraestructura de red fija y móvil robusta como la que ofrece Vodafone Empresas.
Las políticas públicas de digitalización llevan tiempo impulsando esta transición, financiando el despliegue del 5G y llevando fibra únicamente hasta las torres de telecomunicaciones, mientras que el acceso final al ciudadano se resuelve con FWA.