La Inteligencia Artificial está demandando nuevo hardware más potente y específicamente diseñado para las cargas de trabajo y cálculos diferentes a las actuales, como son predicción, inferencia o intuición.
Para IBM, si vamos a hacer grandes avances en IA, nuestro hardware también debe cambiar. Comenzando con GPU, luego evolucionando a dispositivos analógicos, y después a computadoras cuánticas tolerantes a fallas.
El Deep Learningdistribuido (DDL) ha progresado a un ritmo de aproximadamente 2.5 veces por año desde 2009, cuando las GPU pasaron de aceleradores gráficos de videojuegos a formadores modelo de aprendizaje profundo. Los algoritmos DDL se «entrenan» en los datos visuales y de audio, y la mayor cantidad de GPU debería significar un aprendizaje más rápido.
Hasta la fecha, la eficiencia de escala del 95 por ciento del establecimiento récord de IBM (es decir, una capacitación mejorada a medida que se agregan más GPU) puede reconocer el 33.8 por ciento de 7,5 millones de imágenes, usando 256 GPU en 64 sistemas de energía «Minsky».
¿Qué hardware necesitamos desarrollar para continuar este ritmo de progreso e ir más allá de la Inteligencia Artificial?
En IBM Research creen que esta transición de las GPU ocurrirá en tres etapas. Primero, utilizarán GPU y crearán nuevos aceleradores con CMOS convencional a corto plazo para continuar; segundo, buscarán formas de explotar dispositivos analógicos y de baja precisión para reducir aún más la potencia y mejorar el rendimiento; y luego cuando ingresemos en la era de la computación cuántica, ésta potencialmente ofrecerá enfoques completamente nuevos.
Los aceleradores en CMOS aún tienen mucho que lograr porque los modelos de aprendizaje automático pueden tolerar cálculos imprecisos. Es precisamente porque «aprenden» que estos modelos pueden funcionar a través de errores (errores que nunca toleraremos en una transacción bancaria). En 2015, Suyong Gupta, et al. han demostrado en su documento ICML Aprendizaje profundo con precisión numérica limitada que, de hecho, los modelos de precisión reducida tienen una precisión equivalente al estándar actual de 64 bits, pero usan tan solo 14 bits de precisión de coma flotante.
Vemos esta precisión reducida, una tendencia de computación más rápida que contribuye a la mejora de 2.5X por año, al menos hasta el año 2022.
Eso nos da unos cinco años para ir más allá del cuello de botella de von Neumann y para los dispositivos analógicos. Mover datos hacia y desde la memoria ralentiza la capacitación de la red de aprendizaje profundo. Entonces, encontrar dispositivos analógicos que puedan combinar memoria y computación será importante para el progreso de la computación neuromórfica .
Computación neuromórfica que imita las células cerebrales
Su arquitectura de «neuronas» interconectadas reemplaza el cuello de botella de von-Neumann con señales de baja potencia que van directamente entre las neuronas para una computación más eficiente. El Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea de los EE. UU. está probando una matriz de 64 chips del sistema IBM TrueNorth Neurosynaptic diseñado para la inferencia profunda de redes neuronales y el descubrimiento de información. El sistema usa CMOS digital estándar pero solo consume 10 vatios de energía para alimentar sus 64 millones de neuronas y 16 mil millones de sinapsis.
Recientemente, científicos de IBM demostraron la computación en memoria con 1 millón de dispositivos para aplicaciones en IA, publicando sus resultados, detección de correlación temporal usando memoria de cambio de fase computacional, en Nature Communications, y también presentándola en la sesión IEDM Recuperación de detección comprimida usando memoria computacional.
Nuestro objetivo es construir una sociedad centrada en el progreso socioeconómico. Creemos que la tecnología y la conectividad pueden ayudar a mejorar la vida de millones de personas y empresas. Tenemos el compromiso de hacerlo reduciendo nuestro impacto ambiental y construyendo una sociedad digital inclusiva que respeta nuestro planeta.
El 5G Network Slicing emerge como una de las capacidades más estratégicas del ecosistema 5G, especialmente para sectores donde la disponibilidad, la latencia y la continuidad operativa son factores de negocio irrenunciables. La conectividad ha dejado de ser únicamente un canal de comunicación para convertirse en un componente crítico de la continuidad operativa.
La evolución de las redes móviles hacia entornos completamente virtualizados está transformando la manera en que las empresas diseñan, protegen y garantizan sus operaciones críticas. A diferencia de generaciones anteriores, el 5G no solo incrementa la velocidad de transmisión, sino que su verdadero salto evolutivo reside en la posibilidad de crear redes virtuales independientes sobre una misma infraestructura física, cada una optimizada para un caso de uso concreto y respaldada por acuerdos de nivel de servicio (SLA) específicos.
El trabajo diario en cualquier empresa ya no se limita al espacio físico de la oficina. Desde hace años, el smartphone se ha convertido en una extensión de la actividad empresarial. A través de él, se accede a las cuentas bancarias de la empresa, se gestionan las bases de datos de los clientes, se coordinan pedidos o se firman documentos.
Sin embargo, el móvil es el dispositivo que más se descuida en lo que a seguridad se refiere. La realidad es que, mientras las empresas refuerzan la seguridad de sus servidores, endpoints o redes corporativas, el smartphone sigue sin considerarse un dispositivo vulnerable.
Esto supone un riesgo directo para la seguridad y continuidad del negocio, ya que puede comprometer el acceso a datos, sistemas y herramientas esenciales para la actividad diaria de la empresa.
Mejorar la eficiencia energética y reducir el consumo de energía es un factor clave para incrementar la competitividad de las pymes. Más que una cuestión de ahorro, el gasto energético se ha convertido en una palanca estratégica que afecta directamente a la rentabilidad y la sostenibilidad del negocio. En este contexto, el Internet de las Cosas (IoT) se presenta como un aliado inmediato, accesible y efectivo capaz de transformar la forma en que las empresas gestionan su consumo energético.
La entrada en vigor de la AI Act a partir del 2 de agosto de 2026 marca un antes y un después en la forma en que las empresas desarrollan y utilizan sistemas de Inteligencia Artificial. Aunque la normativa comenzó su despliegue en 2024, será este año cuando la mayoría de sus obligaciones sean plenamente exigibles. Adaptarse a la AI Act, la ley de IA europea, es ya una prioridad para cualquier organización que quiera operar con garantías.
Como suele ocurrir con cada nueva normativa, existen dudas y cuestiones a desarrollar que muchos necesitan aclarar para ponerse manos a la obra en su aplicación. En este escenario, adoptar un enfoque de IA ética será clave para cumplir con la regulación y generar confianza.
Para incrementar las ventas, las empresas aplican distintas tácticas. Una de las más eficaces es la personalización, que ayuda a atraer y fidelizar a los clientes. En este sentido, conectar un CRM con un agente de IA permite convertir los datos en interacciones relevantes, ágiles y útiles para fortalecer la relación con el cliente.
Además, esta integración permite responder con mayor rapidez, hacer recomendaciones más acertadas y automatizar tareas repetitivas sin perder cercanía en el trato.
Durante años, el hilo musical fue percibido como un elemento secundario en tiendas, hoteles o restaurantes: una simple banda sonora de fondo, muchas veces genérica y poco cuidada. Hoy, sin embargo, está viviendo un regreso silencioso. En plena era de la experiencia, el sonido ha dejado de ser un accesorio para convertirse en una herramienta estratégica.
La transformación no es casual. Las empresas han entendido que competir ya no consiste solo en ofrecer un buen producto o servicio, sino en construir experiencias memorables. Y en ese terreno, el sonido juega un papel mucho más poderoso de lo que tradicionalmente se le ha atribuido.
Factores como el envejecimiento poblacional, el aumento de enfermedades crónicas y la limitación de recursos están obligando a replantear el modelo asistencial. En este contexto, tecnologías como el IoMT y el 5G se posicionan como una solución eficaz para aliviar la presión sobre los sistemas sanitarios, tanto públicos como privados. Los tiempos de cada procedimiento repercuten de una u otra forma en las listas de espera, y más allá de la percepción en la calidad de la asistencia recibida por el paciente, puede tener serias consecuencias en la misma salud por retrasos en diagnósticos o tratamientos. Se trata de uno de los grandes retos para los próximos años y que encuentra en las tecnologías conectadas una solución eficaz.
La convergencia entre el Internet of Medical Things (IoMT) y la tecnología 5G emerge como un catalizador clave para transformar la prestación de servicios de salud. Gracias a las capacidades de diagnóstico, monitorización o asistencia en remoto, este binomio está redefiniendo cuestiones como dónde, cómo y cuándo se presta la atención médica, contribuyendo de forma directa a la descongestión hospitalaria. El concepto IoMT se posiciona como una evolución hacia ecosistemas médicos hiperconectados, escalables y centrados en el paciente.
Miles de robots operarios en centros logísticos o plantas industriales están ya desplegados, haciendo más competitivas y seguras las operaciones diarias. Y las estimaciones basadas en la demanda actual hablan de crecimientos esperados a doble dígito hasta 2030.
Entre los robots más habituales, después de los brazos mecánicos ya estandarizados en industrias como la automoción, se encuentran los AMR (Autonomous Mobile Robots), vehículos de diferentes tamaños que transportan mercancías o realizan otras tareas de mantenimiento o control y que se han consolidado como piezas clave para optimizar flujos de trabajo, reducir costes y aumentar la productividad.
Su despliegue depende directamente de sus opciones de conectividad, como elementos de un ecosistema IoT mayor, que ha despegado exponencialmente con las comunicaciones inalámbricas. En este aspecto, mientras sus funciones y utilidad crecen con el desarrollo de herramientas de Inteligencia Artificial, su rendimiento sigue dependiendo críticamente de la calidad de la conectividad.
En entornos donde operan AMRs de forma continua, incluso interrupciones de milisegundos pueden traducirse en paradas, colisiones o ineficiencias que impactan directamente en el negocio. Aquí es donde la tecnología MPN (Mobile Private Network) emerge como una solución estratégica capaz de eliminar estos cuellos de botella y garantizar operaciones fluidas, seguras y escalables.
Los ayuntamientos tienen cada vez más procesos digitalizados, lo que incrementa su exposición a ciberamenazas y amplía la superficie de ataque de sus sistemas. Una de las más peligrosas es el ransomware, ya que combina interrupción operativa, crisis reputacional y riesgo sobre los datos sensibles de ciudadanos y empresas.
Ante esta situación, las entidades locales deben desarrollar una estrategia de ciberseguridad que incluya la detección de vulnerabilidades, la prevención y la incorporación de soluciones activas de defensa.
Hasta la llegada de las comunicaciones móviles, las posibilidades de que espiaran tu teléfono eran muy remotas. Prácticamente se limitaban a las escuchas legales ordenadas por un juez, o casos poco probables de espionaje industrial. Y, aun en esos casos, el máximo riesgo que corrías es que una conversación quedará grabada.
Pero en el mundo de los smartphones, que un dispositivo sea infectado con una app de espionaje significa que terceros pueden acceder a una cantidad y variedad de datos e información infinitamente mayor. Fotos, documentos, conversaciones en chats, accesos a otros servicios, conectar con los servidores de tu organización, uso de la cámara y el micrófono… todo lo que haces desde ese terminal que ya no es solo un teléfono, queda expuesto.
Y esa intrusión, que alcanza como sabemos incluso a los gobiernos, afecta a altos directivos, funcionarios públicos o profesionales que manejan información relevante, comprometida y, por tanto, valiosa.
Tras la celebración del 5º Congreso de Ciberseguridad de Andalucía en Málaga, donde se abordaron los principales retos en la protección de infraestructuras críticas, la ciberseguridad vuelve a situarse en el centro del debate. Vivimos un momento crítico en el que la ciberseguridad se ha convertido en la clave de todo nuestro sistema. Nos desenvolvemos en un entorno altamente interconectado y digitalizado en casi la totalidad de sus procesos, que lo hace especialmente vulnerable a ataques capaces de interrumpir la actividad y afectar al funcionamiento de cualquier sector.
La extensión de ámbitos como el Internet de las Cosas amplía considerablemente la superficie de exposición, mientras que la automatización basada en datos y su tratamiento mediante herramientas de Inteligencia Artificial representan nuevos retos constantes para proteger cualquier infraestructura considerada crítica. En este contexto, la economía actual ha convertido en crítica toda la cadena de suministro, haciendo que la protección de los sistemas digitales resulte tan imprescindible hoy como lo fue en su momento la instalación de medidas físicas en seguridad.
La relevancia de la ciberseguridad es ya tan importante que forma parte de la Estrategia Nacional de Defensa. Pero, si hay un sector en el que podamos decir con total certeza que la ciberseguridad salva vidas a diario, es el de la salud y la sanidad.
La ingeniería social es una de las técnicas más utilizadas en el ámbito de la ciberseguridad. A diferencia de las estrategias que se centran en aspectos técnicos, este tipo de acciones se apoyan en el factor más complejo y difícil de prever dentro de cualquier organización: las personas.
En muchos casos, los sistemas de seguridad cuentan con medidas tecnológicas muy avanzadas, por lo que algunos atacantes optan por centrarse en la interacción humana para obtener información, acceder a sistemas o comprender el funcionamiento interno de una organización.
En un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, los eventos climáticos extremos y la creciente dependencia tecnológica, la resiliencia de las infraestructuras críticas se ha convertido en una prioridad estratégica. En este escenario, existe una red que suele pasar desapercibida, pero que sostiene el pulso económico del país: la red de gas en España.
Este fue el eje central del encuentro celebrado en Vodafone Lab Madrid dentro de los Círculos Estratégicos de Vodafone Empresas, conducido por José Antonio Martínez "JAM", Director de Cuentas Estratégicas en Vodafone Business, donde destacados líderes del sector analizaron cómo esta "red invisible" se enfrenta a una transformación sin precedentes marcada por la soberanía energética, la descarbonización y una digitalización masiva que redefine su naturaleza como red crítica.