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15 de enero de 2026 - Tiempo de lectura 4 min

eSim Always On: 2026, al año de la resiliencia operativa

La digitalización ha convertido la conectividad en un pilar crítico de la operatividad empresarial, y cualquier interrupción en el servicio de red puede traducirse en impactos económicos, operativos y reputacionales significativos. Un fallo en la red puede producirse por muchas razones y algunas de ellas son imposibles de prever o evitar, especialmente cuando responden a factores externos al operador.

Así quedó demostrado recientemente con episodios como el apagón eléctrico en la Península Ibérica o la DANA, dos dos situaciones excepcionales que pusieron a prueba la capacidad de respuesta de organizaciones y servicios esenciales. Estos acontecimientos dejaron una lección clara: toda medida de precaución es poca, y han situado la resiliencia operativa como uno de los grandes objetivos estratégicos para 2026.

Pero, ¿cómo se construye esa resiliencia? Imagina que tus telecomunicaciones y tu entorno digital contaran con un sistema similar al de las luces de emergencia de un edificio de oficinas: una solución que permanece en segundo plano sin generar apenas consumo ni interferencias, pero que se activa automáticamente cuando falla el suministro principal, garantizando que la actividad y la seguridad no se vean interrumpidas ni un segundo. Del mismo modo que se instalan estos sistemas de respaldo en oficinas o entornos industriales, hoy es posible garantizar la conectividad móvil incluso cuando la red principal falla. Eso es Always On de Vodafone.
eSIM Always On y la resiliencia operativa de las empresas en 2026


¿Qué es Vodafone Always On?

Vodafone Always On es un servicio de líneas móviles de respaldo basadas en tecnología eSIM, diseñado específicamente para mantener la comunicación en situaciones extraordinarias como apagones, ciberataques o incidencias técnicas del operador principal.

Una eSIM (embedded SIM) es una tarjeta SIM digital integrada directamente en el hardware de los dispositivos (móviles, relojes, tablets o equipos IoT) que funciona como una SIM tradicional, pero sin necesidad de una tarjeta física. Esto permite activar planes móviles y cambiar de operador de forma digital y segura, facilitando la gestión de múltiples líneas y optimizando el espacio y la flexibilidad de los dispositivos.

Esta tecnología habilita una vía de conectividad secundaria que permanece en estado latente, lista para activarse de forma inmediata y automática cuando la red principal falla o la cobertura es deficiente, sin necesidad de intervención por parte del usuario.

Necesidades que cubre el servicio

La propuesta de Vodafone Business está orientada a garantizar la continuidad de las comunicaciones de los perfiles, equipos y servicios críticos para el negocio, especialmente en contextos de crisis o situaciones de contingencia.

Entre los principales beneficiarios de este plan de respaldo se encuentran la alta dirección y los comités ejecutivos, deben mantener la capacidad de toma de decisiones en todo momento; los equipos de emergencia y respuesta ante crisis, para quienes la inmediatez es vital; los departamentos de TI y ciberseguridad (CIO/CTO/CISO), responsables de la integridad de la infraestructura tecnológica; los comerciales en movilidad y trabajadores en remoto, altamente dependientes de la conectividad para su desempeño diario; así como los servicios de atención al cliente y mantenimiento, que deben seguir operativos incluso en los momentos más críticos.

Ventajas competitivas frente a otras opciones

Frente a otras soluciones de respaldo tradicionales, Vodafone Always On ofrece una serie de ventajas estratégicas que lo posicionan como un aliado tecnológico sólido y fiable:

  • Activación automática y transparente: el servicio entra en funcionamiento sin intervención técnica del usuario, garantizando una transición fluida y sin impacto en la operativa diaria.
  • Independencia del operador: no es necesario ser cliente de Vodafone para contratarlo, lo que permite utilizar Always On como respaldo independientemente del proveedor habitual de telefonía.
  • Fiabilidad contrastada: el servicio se apoya en la red de Vodafone, reconocida por estudios independientes como una de las más resistentes en situaciones críticas, como el apagón eléctrico del 28 de abril. Este desempeño fue reconocido con el Premio Computing 2025 a la Resiliencia de Red.
  • Flexibilidad y eficiencia de costes: el servicio funciona bajo un modelo de pago por uso, lo que permite a las empresas optimizar la inversión y pagar únicamente cuando la línea se activa, sin compromisos de permanencia ni penalizaciones.

Planes disponibles

Vodafone ofrece distintas modalidades de servicio para adaptarse a las necesidades de conectividad de cada organización, en función del volumen de datos y del uso de voz requerido por sus equipos y servicios críticos:

  • Always On 1 GB: pensado para escenarios de contingencia básica, garantiza una conectividad mínima de respaldo para perfiles que necesitan mantener comunicaciones esenciales de forma puntual.
  • Always On 12 GB: orientado a equipos clave y mandos intermedios, proporciona mayor capacidad de datos y voz para asegurar la continuidad operativa durante incidencias prolongadas o situaciones de crisis.
  • Always On Ilimitada: diseñada para servicios críticos y roles estratégicos, permite mantener la actividad sin restricciones significativas de conectividad, incluso en contextos de interrupción prolongada de la red principal.
Todas las opciones incluyen eSIM y responden a un modelo flexible, concebido para que el servicio esté disponible cuando se necesite, sin generar cargas innecesarias en la operativa habitual.

La existencia de distintas modalidades permite priorizar la conectividad en función de la criticidad de cada función empresarial, garantizando que los servicios esenciales dispongan del nivel de respaldo adecuado en caso de incidencia.

Vodafone Always On no es solo una solución de respaldo, sino una decisión estratégica sobre cómo diseñar la continuidad del negocio en un entorno cada vez más incierto. En un contexto marcado por fenómenos imprevisibles, la resiliencia ya no consiste en reaccionar con rapidez, sino en haber integrado la continuidad como parte estructural de la organización.

El 2026 marcará la diferencia entre las empresas que confían en que nada falle y aquellas que han asumido que las interrupciones forman parte del riesgo operativo. Apostar por modelos preparados para sostener los servicios críticos cuando todo lo demás se detiene es, cada vez más, una cuestión de liderazgo, responsabilidad y visión a largo plazo.

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