La principal ventaja de la estrategia de Fabricación Just In Time es la reducción de costes derivados de stock e inventario. Se produce bajo demanda y por tanto la logística y almacenaje se limita a las materias primas o la distribución del producto ya vendido, cuyo coste está directamente asumido. Esto representa una oportunidad para pequeñas empresas o en fase de creación al requerir menor inversión y recursos financieros. Aunque hay otros factores a tener en cuenta a la hora de establecer una política de fabricación en tiempo real.
La industria Just in Time es un modelo más sostenible
La reducción de inventario propias de la producción Just In Time tiene una ventaja directa en la eliminación de residuos o la menor emisión de gases causantes del efecto invernadero generados por la fabricación de productos que tardarán mucho tiempo en venderse o incluso nunca lo serán. Esa reducción de residuos y excedentes es en realidad la señal evidente de que se ha mejorado la eficiencia del proceso.
La necesidad de disponer de proveedores locales que puedan suministrar los componentes en el menor tiempo posible, también reduce los largos transportes entre ambos puntos, reduciendo los consumos de combustible y la huella de carbono.
Causa y efecto de la eficiencia productiva Just In Time
Para poder implantar sistemas de producción JIT es necesario:
Establecer métodos de mejora continua.
Identificar las demandas del consumidor en tiempo real.
Agilizar los sistemas de fabricación.
Optimizar la gestión de proveedores.
Todo ello a su vez redunda en la mejora de todos y cada uno de los canales y socios con los que cuenta la empresa.
Cuestiones a tener en cuenta
Aunque la fabricación JIT es potencialmente una manera eficiente de fabricar, no está exenta de problemas potenciales. El mayor de los peligros es quedarse sin existencias. Al no gestionar mucho stock, es necesario que el fabricante aplique procedimientos precisos en su almacén y en el de los proveedores, preferentemente locales, para asegurar que las existencias pueden estar fácilmente disponibles.
Eso implica establecer relaciones sólidas y confiables con cada uno de los proveedores necesarios, siendo todos partners entratégicos que deben compartir la filosofía Just In Time.
Factores estacionales en la decisión de producir JIT
Determinados sectores cuentan con el factor añadido de la estacionalidad de la demanda, que hasta ahora gestionaban produciendo el stock en los meses de menores consumos y promoviendo políticas de preventa antes de la temporada. Esto era muy común en el sector de la moda, que incluso presentaba sus colecciones con un año de antelación. Hoy día, como pasa con la implantación de la Prontomoda y la venta digital con entregas en el mismo día, el retail exige al fabricante mayor agilidad para atender las referencias exitosas en tiempo real.
La tecnología conectada, herramienta imprescindible
Asociada a la producción Just In Time encontramos la tecnología conectada como medio imprescindible para satisfacer las demandas. Una Industria 4.0 que gestiona también en tiempo real todo el Big Data generado por los dispositivos IoT que permiten a los responsables de cada departamento tener éxito: Logística Inteligente, con almacenes que piden directamente piezas antes de que se agoten o que serán necesarias para fabricar un determinado modelo que se está vendiendo más de lo previsto, gracias a la información recibida directamente desde los probadores o las cajas registradoras del retail. Camiones, incluso autónomos, que se dirigen a por la mercancía gestionando las rutas de manera eficiente y hasta solicitudes de mantenimiento de los equipos productivos al servicio técnico antes de que una avería pueda paralizar la producción. Todo eso es posible con las fábricas y negocios que cuentan con dispositivos M2M conectados a Internet de las Cosas con una trazabilidad que no se desconecta ni en los contenedores que viajan por mar.
Algunos casos de éxito de Producción Just In Time
Dell es un buen ejemplo de fabricación JIT. Su enfoque es un poco diferente en que proporcionan plazos de entrega que son más cortos que la mayoría de sus competidores. Logran esto negociando con los proveedores para llevar el inventario en lugar de llevarlo ellos mismos.
Mediante la solicitud de componentes con plazos de entrega cortos, es fácil para Dell montar y enviar a los clientes.
Su proceso se considera un éxito básicamente debido a sus proveedores confiables y los plazos de entrega cortos.
Harley Davidson es otro ejemplo de fabricación JIT. Mostrando un proceso menos eficiente, recurrieron a JIT. Después de implementar JIT en Harley Davidson, los niveles de inventario disminuyeron un 75 por ciento. Al mismo tiempo, la productividad aumentó. Al implementar la fabricación JIT, podrían identificar y resolver las ineficiencias del proceso porque el desperdicio ya no podía esconderse bajo una gran cantidad de inventario costoso.
Harley-Davidson fue un paso más allá y creó un sistema en tiempo real con código de barras para todas las partes.
Sus iniciativas de mejora de la cadena de suministro crearon fuera de sitio «Material Velocity Centers» que reemplazaron las áreas de recepción en fábrica.
Impresión 3D en la JIT
La posibilidad de reducir el stock de componentes al mínimo llegará con el desarrollo de la Impresión 3D. Esto significa que algunos productos no necesitarán ningún inventario, sólo un patrón de la pieza que se producirá cuando sea necesario.
En lugar de comprar piezas reales, un fabricante compra sólo el diseño 3D CAD, que puede imprimirse en la planta de fabricación.
El fabricante compra una impresora 3D de escala comercial, e imprime las piezas, eliminando así la necesidad de enviar una y otra vez y pagar los costos de logística cada vez. Con la impresión en 3D, los cambios de productos y la producción en masa de productos idénticos es asequible y rápido. Una versatilidad que podría ser fundamental allí donde simplemente es imposible recibir un pedido, como en el Espacio.
Nuestro objetivo es construir una sociedad centrada en el progreso socioeconómico. Creemos que la tecnología y la conectividad pueden ayudar a mejorar la vida de millones de personas y empresas. Tenemos el compromiso de hacerlo reduciendo nuestro impacto ambiental y construyendo una sociedad digital inclusiva que respeta nuestro planeta.
La frontera entre el comercio físico y el comercio online se ha difuminado. La realidad del sector retail como dos mundos distintos, que competían por la atención del consumidor, ha dado paso a un comercio híbrido que integra ambos entornos.
El cliente actual no distingue entre canales: espera una experiencia fluida, personalizada e inmediata, tanto si compra desde una aplicación móvil como desde una página web o una tienda física.
De esta nueva realidad surge el concepto phygital, una estrategia que conecta de forma definitiva los entornos físicos y digitales para crear experiencias de compra híbridas capaces de combinar lo mejor de ambos mundos.
No se trata solo de usar el espacio físico como showroom. En el modelo phygital, la tienda deja de ser únicamente un espacio de exposición y venta para convertirse en una plataforma tecnológica capaz de interactuar con el consumidor en tiempo real. La experiencia física se enriquece con datos, conectividad, inteligencia artificial y automatización, mientras que el mundo digital adquiere una dimensión tangible y experiencial.
El resultado es un ecosistema donde el cliente puede descubrir un producto en una red social, probarlo en una tienda física, recibir recomendaciones personalizadas en su smartphone y finalizar la compra desde cualquier canal sin fricciones.
Sin embargo, detrás de esta visión existe una realidad técnica, que muchas veces pasa desapercibida, pero se convierte en el mayor de los retos: ninguna experiencia phygital puede funcionar sin una infraestructura de conectividad robusta capaz de soportar miles de interacciones simultáneas.
La profunda transformación del entorno urbano y los compromisos medioambientales están obligando a las administraciones públicas a redefinir la movilidad desde una perspectiva más sostenible, conectada y basada en datos. Gestionar los desplazamientos ya no consiste únicamente en construir infraestructuras físicas o ampliar servicios de transporte, sino también en disponer de información fiable, interoperable y actualizada para tomar mejores decisiones.
La Ley de Movilidad Sostenible abre una nueva etapa en España al situar la descarbonización, la digitalización y la coordinación entre administraciones como ejes clave de la política de movilidad. Para las AAPP, el reto no será solo normativo: también será tecnológico, organizativo y de gobernanza del dato.
La relación entre crecimiento económico y seguridad ha cambiado de forma profunda en los últimos años. La digitalización de los procesos industriales, la dependencia de la conectividad y la necesidad de proteger servicios esenciales han situado la seguridad nacional en el centro de la estrategia económica de los países.
Lo que tradicionalmente se entendía como una responsabilidad exclusiva del Estado, vinculada a la defensa y al gasto público, se ha convertido también en una prioridad para el sector privado. La protección de infraestructuras críticas, la ciberseguridad y la resiliencia de las comunicaciones son hoy condiciones necesarias para garantizar la continuidad de sectores clave como la energía, la banca, el transporte, la industria o las telecomunicaciones.
Con la proliferación de amenazas híbridas y el aumento de la dependencia tecnológica, la seguridad nacional se posiciona como una de las grandes palancas de competitividad para las próximas décadas. La inversión en capacidades digitales, industriales y operativas ya no solo responde a objetivos defensivos: también impulsa la innovación, genera empleo cualificado y acelera la modernización del tejido productivo.
La conectividad en telemedicina ha dejado de ser un mero elemento técnico para convertirse en una infraestructura estratégica para el sistema sanitario. En la era de la inestabilidad permanente y la incertidumbre geoestratégica, el concepto de seguridad nacional ha trascendido los límites físicos tradicionales. En la actualidad, la estabilidad de una nación y el bienestar de su ciudadanía dependen de un entramado de redes críticas digitales que actúan como el sistema nervioso de la sociedad.
En este ecosistema, la conectividad aplicada a la salud y la telemedicina ha dejado de ser un servicio complementario para consolidarse como una infraestructura estratégica de misión crítica, en la que la disponibilidad de la red puede ser literalmente la diferencia entre la vida y la muerte. Invertir en redes resilientes, seguras y preparadas para soportar servicios sanitarios digitales no es solo una decisión operativa para las autoridades sanitarias y los operadores del sector privado, sino una condición necesaria para construir un modelo asistencial más conectado, eficiente y protegido.
Solo mediante la colaboración público-privada y el uso de tecnologías de vanguardia, como el 5G y la IA gobernada, podremos garantizar que el sistema sanitario español esté preparado para afrontar los desafíos de la próxima década.
En 2026, hablar de cohesión territorial sin mencionar la conectividad carece de sentido. La combinación del 5G en la banda de 700MHz y las soluciones FWA (Fixed Wireless Access) constituyen una de las herramientas más potentes de las que disponen las administraciones públicas para acercar los servicios digitales avanzados a la llamada España vaciada.
¿Por qué? Porque la extensión de la cobertura 5G en frecuencias bajas hace posible que el FWA llegue a núcleos de población donde la fibra nunca sería rentable o resultaría inviable por la orografía. Este avance tecnológico permite a ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas gestionar ubicaciones dispersas como si estuvieran junto al edificio consistorial, gracias a una infraestructura de red fija y móvil robusta como la que ofrece Vodafone Empresas.
Las políticas públicas de digitalización llevan tiempo impulsando esta transición, financiando el despliegue del 5G y llevando fibra únicamente hasta las torres de telecomunicaciones, mientras que el acceso final al ciudadano se resuelve con FWA.
El Retail Forum 2026 ha dejado una conclusión inequívoca que pocos hoy ponen en duda cuando hablamos del sector, y es que más allá de la convergencia entre físico y digital (el llamado Phygital), la tienda física ya no es solo un punto de venta, sino un auténtico nodo de generación y procesamiento de datos. La evolución hacia la “tienda inteligente en el retail moderno”, mediante todo tipo de dispositivos IoT y aplicaciones de IA, se acelera gracias a tecnologías como sensores de movimiento, cámaras de visión artificial o probadores conectados.