12 de febrero de 2026 - Tiempo de lectura 6 min
Según Hiscox, casi el 60% de las pymes ha sido víctima de un ciberataque
Definir una estrategia de ciberseguridad sólida debe ser una prioridad para las pymes ante el incremento sostenido de los ciberataques. Y es que los datos del último Informe de Ciberpreparación de Hiscox son concluyentes:
un 59% de las pequeñas y medianas empresas ha sufrido al menos un ciberataque en los últimos doce meses, lo que evidencia que este riesgo afecta de lleno a uno de los principales motores económicos del país.
Estas cifras
ponen de manifiesto las vulnerabilidades estructurales de muchas pymes, que en muchos casos operan con recursos limitados y sin una planificación específica en materia de seguridad digital. El riesgo es que los ciberataques ya no son frecuentes, son recurrentes. Tal y como apunta el informe, muchas empresas afectadas no han sufrido un único incidente, sino múltiples ataques a lo largo del año, con una media de cuatro ciberataques anuales.
Los ciberataques no son un problema ajeno a las pymes por lo que la ciberseguridad debe formar parte de los pilares estratégicos de estas empresas. Establecer una hoja de ruta clara que incluya un análisis de vulnerabilidades tiene que ser prioritario.
Por qué el análisis de vulnerabilidades es la defensa prioritaria
El hecho de que casi seis de cada diez pymes españolas declaren haber sufrido al menos un ciberataque en los últimos doce meses evidencia que el problema ya no es si la empresa será atacada, sino cuántas veces y con qué impacto logrará resistir. El problema para las pymes es que, dada su limitación de recursos, tienen menor capacidad que las grandes empresas para hacer frente a los ciberataques más avanzados, por lo que su nivel de ciberresiliencia también es menor.
Ante esta realidad, el análisis de vulnerabilidades deja de ser una cuestión puramente técnica para convertirse en una prioridad estratégica, porque la mayoría de los ataques exitosos explotan debilidades ya conocidas, configuraciones erróneas o software sin actualizar que podrían haberse detectado con la simple realización de escaneos preventivos.
Hoy, más que nunca, los análisis de vulnerabilidades son esenciales. El hecho de que la complejidad de los ciberataques se esté incrementado y que las pymes estén adoptando nuevas tecnologías para sus negocios, exige una evaluación continua de los riesgos a los que se enfrentan. El mensaje es claro: invertir en ciberseguridad no es un gasto superfluo, sino una condición necesaria para que la empresa pueda seguir operando con garantías.
Identificación de brechas de seguridad: el primer paso para blindar la operativa
Un análisis de vulnerabilidades recurrente es un proceso técnico y metodológico que permite escanear de forma sistemática la infraestructura de la empresa, tanto interna como la expuesta a internet, con el objetivo de identificar brechas de seguridad, evaluar su criticidad y priorizar su corrección antes de que sean aprovechadas por un atacante.
A diferencia de una revisión puntual, este enfoque asume que el entorno digital de la pyme es dinámico y que cada nueva aplicación, actualización o integración con terceros puede dar lugar a nuevas vulnerabilidades. Por ello, la evaluación debe repetirse periódicamente y formar parte de la operativa habitual de la empresa.
Tal y como recoge el informe de Hiscox, un 88% de las empresas realiza, al menos, una vez cada tres meses un análisis de vulnerabilidades lo que demuestra la importancia de esta práctica en la estrategia de ciberseguridad. Estos análisis permiten identificar desde puertos abiertos no justificados y servicios mal configurados hasta aplicaciones web con fallos de autenticación, sistemas operativos sin parches actualizados o dispositivos olvidados que siguen conectados a la red sin las medidas de seguridad adecuadas.
Gracias a esta visión de conjunto, las pymes pueden priorizar inversiones, optimizar recursos y tomar decisiones informadas, pasando de un enfoque reactivo, que se limita a actuar solo tras el incidente, a una estrategia proactiva orientada a la prevención y la anticipación del riesgo.
Mitigación de riesgos y reducción del impacto económico en la pyme digital
Los ciberataques no sólo son cada vez más frecuentes, sino que su impacto económico puede resultar determinante para la supervivencia de una pyme. Esta situación es especialmente relevante, ya que, a los costes directos, como rescates, multas o gastos en recuperación de sistemas, se suman otros indirectos, como la pérdida de clientes, la paralización de la actividad o el daño reputacional. Unos costes que buena parte de las pymes no pueden asumir.
En este escenario, los análisis de vulnerabilidades y las auditorías preventivas se convierten en una medida de ahorro, ya que su coste es significativamente menor que el impacto de una interrupción prolongada del negocio o de un ataque de ransomware exitoso.
Cumplimiento normativo y confianza del cliente mediante auditorías periódicas
La detección proactiva de fallos de seguridad es también un requisito indispensable para el cumplimiento normativo. El marco regulatorio en materia de protección de datos y de seguridad de la información es cada vez más exigente, y las pymes deben acreditar que protegen adecuadamente la información personal y que gestionan los incidentes con la debida diligencia.
Más allá del cumplimiento del RGPD, la realización periódica de análisis de vulnerabilidades y auditorías de ciberseguridad permite a las empresas alinearse con estándares de seguridad ampliamente reconocidos en la industria, como la norma ISO/IEC 27001 o los principios del Esquema Nacional de Seguridad (ENS). A esto se añade la progresiva entrada en vigor de marcos como la Directiva NIS2, que, aunque no aplica de forma directa a todas las pymes, eleva las exigencias de seguridad en las cadenas de suministro y traslada mayores responsabilidades a proveedores y socios tecnológicos.
Estos marcos impulsan una gestión continua del riesgo basada en auditorías periódicas, mejora constante y control efectivo de los activos digitales, aspectos cada vez más determinantes en los procesos de selección de proveedores y en la relación con grandes organizaciones.
En este sentido, servicios como las auditorías de ciberseguridad de Vodafone Empresas, ayudan a las pymes a identificar y corregir vulnerabilidades, a cumplir con los requisitos normativos, a reducir el riesgo de sanciones y a reforzar la protección de la información sensible.
Cómo integrar el escaneo de vulnerabilidades en la cultura de ciberseguridad empresarial
Integrar el escaneo de vulnerabilidades para hacer frente a los ciberataques en la cultura empresarial tiene que ser un elemento fundamental de la estrategia de ciberseguridad. La buena noticia es que, según el informe de Hiscox, un 94% de las pymes planea aumentar su inversión en ciberseguridad, apostando no solo por soluciones tecnológicas sino también por la formación continua de sus empleados.
Para que el escaneo de vulnerabilidades forme parte real de la cultura empresarial, debe integrarse como un proceso habitual de gestión y no como una acción puntual. Esto implica definir responsables, apoyarse en herramientas automatizadas y establecer una cadencia clara de evaluaciones, de forma que la seguridad se gestione sin interrumpir la actividad diaria de la empresa.
En la práctica, el enfoque más eficaz combina escaneos automatizados y continuos que monitorizan de forma permanente los sistemas y detectan nuevas brechas a medida que se producen cambios en la infraestructura, con auditorías periódicas más profundas que se realizan con una frecuencia trimestral o semestral y que permiten validar la exposición real al riesgo y priorizar acciones.
Este modelo convierte el análisis de vulnerabilidades en el núcleo de una estrategia de ciberresiliencia, capaz de evolucionar al mismo ritmo que las amenazas del ecosistema digital. No es casual que las pymes planeen aumentar su inversión en ciberseguridad, lo que indica claramente que las empresas entienden que la protección eficaz requiere procesos continuos, adaptativos y alineados con la realidad del negocio.