11 de septiembre de 2025 - Tiempo de lectura 4 min
DeformIO: La pantalla táctil que se deforma y siente
Imagina un futuro donde la pantalla de tu teléfono no solo te muestra información, sino que también la sientes. Un equipo de científicos informáticos de la Universidad de Bath (Reino Unido) ha dado un paso significativo hacia este futuro con el desarrollo de una pantalla táctil revolucionaria que se deforma bajo la presión de los dedos del usuario, volviéndose más suave o rígida en respuesta a la fuerza aplicada. Este prototipo, al que han llamado DeformIO, está aún en etapas tempranas, pero promete cambiar radicalmente la forma en que interactuamos con la tecnología digital en una amplia gama de aplicaciones.
Más allá de las pantallas convencionales
La nueva pantalla blanda se distingue de las pantallas táctiles tradicionales por su capacidad para proporcionar una respuesta táctil rica y continua. Fabricada con silicona, esta pantalla utiliza una combinación neumática y detección resistiva, una técnica que transforma las fuerzas físicas en señales eléctricas, para detectar la presión y deformarse en consecuencia. Esto permite una experiencia de usuario más natural y fluida, donde se puede percibir una variación en la textura y rigidez de la pantalla según la fuerza aplicada.
Esta tecnología se diferencia de los modelos anteriores de pantallas deformables, que empleaban conjuntos de "pines" rígidos bajo la pantalla. Estos modelos previos ofrecían una experiencia de usuario menos continua y natural, con transiciones bruscas entre las áreas de la pantalla al aplicar presión. DeformIO, en cambio, ofrece una superficie suave que responde de manera más uniforme y continua, proporcionando una interacción más cercana a la manipulación de objetos físicos.
Aplicaciones innovadoras de DeformIO
Los investigadores detrás de esta nueva pantalla táctil creen que esta tecnología tiene el potencial de transformar múltiples campos, desde el comercio y las comunicaciones hasta la medicina y los videojuegos. Algunas de las aplicaciones más prometedoras incluyen:
eCommerce: Antes de realizar una compra, los consumidores podrían "tocar" la tela de un sofá nuevo o "sentir" la suavidad de una almohada simplemente presionando la pantalla de su dispositivo. Esta capacidad de simular la textura y rigidez de los productos podría revolucionar la experiencia de compra online.
Interacción con archivos y aplicaciones: Los usuarios podrían interactuar con sus dispositivos de manera más intuitiva. Por ejemplo, para eliminar un archivo, se podría presionar el ícono hasta que se endurezca y "explote" como una burbuja, proporcionando una retroalimentación táctil directa.
Videojuegos: Durante una secuencia de batalla, la pantalla podría deformarse al presionar un botón de acción, creando una resistencia física cuando un oponente contraataca. Esto añadiría una nueva dimensión de realismo y desafío a los juegos.
Formación médica: Los estudiantes de medicina podrían practicar la detección de quistes invisibles a simple vista palpando una pantalla. Esta simulación podría mejorar significativamente la formación práctica en procedimientos médicos.
Pantallas táctiles de automóviles: Las pantallas deformables podrían reemplazar las pantallas táctiles duras en los automóviles, permitiendo a los conductores encontrar botones o diapositivas y recibir información "física" sin apartar la vista de la carretera.
Contacto físico remoto: Dos personas en una videollamada podrían hacer "contacto físico" a través de sus pantallas. Una persona podría ejercer presión con el dedo en su pantalla y la otra sentiría una depresión en su propia pantalla, añadiendo una nueva capa de conexión emocional en las comunicaciones remotas.
Mapas digitales: Los usuarios podrían alternar entre diferentes vistas, como vista de calle, vista satelital y vista topográfica, simplemente cambiando la presión ejercida con un dedo. Además, podrían obtener información adicional, como datos demográficos instantáneos al presionar en una ciudad o la disponibilidad de una tienda al sentir su nivel de rigidez.
Un futuro prometedor para la interacción con dispositivos
Aunque todavía es un prototipo, y podría requerir al menos una década de desarrollo adicional antes de llegar al mercado, sus inventores son - optimistas sobre su futuro. El profesor Jason Alexander, quien ha liderado la investigación en pantallas deformables durante los últimos diez años, ve un gran potencial en esta tecnología para redefinir la interacción digital.
El equipo de Bath presentó DeformIO en CHI 2024, la conferencia internacional más importante sobre interacción persona-computadora, generando un gran interés en la comunidad académica y tecnológica. Este proyecto ha recibido financiación del Consejo Europeo de Investigación (ERC) en el marco del programa Horizonte 2020 de la Unión Europea, lo que subraya su relevancia y potencial impacto.
La pantalla blanda interactiva DeformIO representa un paso audaz hacia un futuro donde nuestras interacciones con los dispositivos digitales serán más táctiles y naturales. Con aplicaciones que abarcan desde el comercio y la medicina hasta los videojuegos y la comunicación, esta tecnología podría cambiar la forma en que interactuamos con el mundo digital, haciéndolo más tangible y conectado a nuestras experiencias físicas diarias.
La Directiva Europea de Transparencia Salarial obligará a las organizaciones a revisar sus políticas de compensación, reforzar sus mecanismos de control y dotar de mayor objetividad a sus procesos de selección y gestión del talento. Su incorporación al marco normativo español ampliará las obligaciones ya existentes en materia de igualdad retributiva y exigirá una mayor transparencia en la definición y comunicación de los salarios. Pero, más allá del cumplimiento legal, este nuevo escenario representa una oportunidad para fortalecer la confianza de los empleados, mejorar el clima laboral y reforzar la reputación corporativa.
La gestión de cobros sigue siendo uno de los grandes desafíos para las pymes españolas. Los retrasos en los pagos tensionan la liquidez, dificultan la planificación financiera y pueden convertir una empresa viable en un negocio con problemas de tesorería. Para afrontar esta situación, contar con un programa de facturación online permite automatizar procesos, reducir errores y tener mayor control sobre el ciclo de cobro.
Tras años de avances en automatización, analítica avanzada y asistentes conversacionales, las organizaciones más innovadoras están comenzando a adoptar un modelo mucho más ambicioso: la autonomía operativa impulsada por la IA agéntica. Esto significa que la inteligencia artificial está entrando en una nueva etapa que las empresas deberán valorar si quieren mantener su competitividad en los próximos años.
Esta evolución representa, otra vez, un cambio de paradigma. Si ya te habías adaptado a herramientas que automatizan tareas aisladas o responden preguntas de usuarios, debes entender que ese era solo el primer paso. Ahora estamos en el siguiente con la nueva generación de agentes inteligentes capaz de comprender objetivos, planificar acciones, interactuar con múltiples sistemas, tomar decisiones y completar procesos de principio a fin con una supervisión mínima. Es lo que llamamos autonomía operativa: la capacidad de apoyarse en agentes inteligentes para ejecutar procesos complejos de principio a fin, con una supervisión humana cada vez más estratégica.
Para las empresas, este nuevo cambio supone una oportunidad sin precedentes para incrementar la productividad, reducir costes operativos y acelerar la capacidad de respuesta en un entorno cada vez más competitivo. La IA agéntica transformará las operaciones empresariales, y lo que debes pensar desde ahora mismo es cuándo y con qué velocidad será adoptada por tu organización.
La conversación sobre inteligencia artificial ha evolucionado desde la automatización de tareas hacia una cuestión mucho más ambiciosa: ¿puede una empresa tomar decisiones operativas de forma autónoma?
La respuesta ya no pertenece al terreno de la teoría, pues las organizaciones más avanzadas están construyendo ya modelos capaces de analizar información, interpretar contextos complejos, ejecutar procesos y optimizar resultados prácticamente en tiempo real. Alcanzar este nivel de madurez no ocurre de forma espontánea, sino que es el resultado de una evolución estructurada.
En la primera entrega de esta serie, analizamos cómo una organización AI Ready debía comenzar por resolver el principal problema de cualquier estrategia de inteligencia artificial: la fragmentación de los datos. Sin una Plataforma Unificada capaz de consolidar información procedente de todos los sistemas corporativos, cualquier iniciativa de IA nace limitada.
En la segunda parte exploramos cómo la hiperautomatización, mediante tecnologías como RPA (Robotic Process Automation) e IDP (Intelligent Document Processing), permitía eliminar tareas repetitivas, acelerar procesos y liberar recursos humanos para actividades de mayor valor.
Ahora llegamos al siguiente nivel: La empresa ya dispone de datos conectados y ya ha aprendido a automatizar procesos. El siguiente paso consiste en dotar al negocio de la capacidad de interpretar, decidir y actuar.
En otras palabras, la organización deja de utilizar la tecnología únicamente para “hacer” trabajo y comienza a utilizarla para “pensar” sobre el trabajo. Es aquí donde se activan los niveles 3 y 4 de madurez de una estrategia AI Ready y donde emerge el concepto de empresa autónoma.
El contexto actual exige que las empresas sean más ágiles para adaptarse a un mercado en constante evolución. Para muchas pymes, esto significa apoyarse en herramientas digitales que mejoren la eficiencia sin incrementar la complejidad operativa. En este sentido, un software para pymes basado en la nube permite unificar procesos, centralizar la información y disponer de una visión completa del negocio en tiempo real.
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