5G y las nuevas redes NB-IoT impulsan ya Internet de las Cosas
Por Editorial Vodafone Business
Con una capacidad para conectar más de 100 millones de dispositivos nuevos a Internet, las redes NB-IoT comerciales permiten la creación de nuevos modelos de industria y negocio que ya se están poniendo en práctica.
El estándar de conectividad de red de radio de área amplia de baja potencia, en su definición abreviada también llamada Narrow Band o NB-IoT se completó en 2016 y al finalizar 2017 ya está disponible en mercados como España. Esto es posible gracias al trabajo conjunto de proveedores de tecnología, clientes empresariales y operadores como Vodafone que lanzó la primera red comercial NB-IoT el pasado enero y cuyos equipos de ingeniería están implementando las nuevas redes en áreas de cobertura amplias como Barcelona, Bilbao, Málaga y Sevilla, tras las primeras experiencias en Madrid y Valencia.
En el mundo, la tecnología NB-IoT contará con el respaldo de más de 20 operadores móviles, con una cartera de clientes de más de 2.900 millones de usuarios, lo que representa el 90% del mercado geográfico de IoT.
En España se calcula que ya hay disponibles más de 1.000 sitios móviles compatibles con NB-IoT, con potencial para conectar más de 100.000 dispositivos. Para ello, la red española de Vodafone se ajustó al espectro existente de 800 MHz, considerado el uso óptimo del espectro 4G para maximizar la intensidad y la cobertura de la señal.
La red NB-IoT puede aumentar el área de cobertura de la señal hasta siete veces, o 20 dB, en comparación con la tecnología GSM existente. Esas prestaciones permiten conectar dispositivos que se usan en interiores o en el subsuelo, como contadores de gas, agua, alarmas contra humo o fuego y monitores de estacionamiento.
En cuanto a la seguridad, es comparable a la que garantiza la red 4G actual dado que se usa un espectro con licencia y no estará sujeto a posibles interrupciones, como aquellas tecnologías que utilizan espectros alternativos sin licencia.
La tecnología que sustituirá al actual 4G hacia el 2020 llegará progresivamente hasta modificar la forma en la que hoy entendemos internet móvil. Algo similar a lo que descubrimos cuando echamos la vista atrás y recordamos cómo para enviar una foto de 100kb tardábamos unos 10 segundos por MMS y nos parecía un gran avance.
El 5G traerá cuatro mejoras importantes.
Mayor velocidad, llegando a varios Gb, lo que será rápidamente aprovechado por los desarrolladores de apps.
Conexiones masivas IoT. Será la implantación definitiva de lo que hoy estamos viendo posible con las mejoras de la red actual y que veremos multiplicado exponencialmente.
Ciudades Inteligentes. La facilidad para expander IoT permitirá la transformación digital de las ciudades con aplicaciones infinitas.
Pensar en términos de Latencia. Más importante que la velocidad es el tiempo de respuesta, es decir el tiepo que tarda un bit en ir y volver del servidor. Ahora mismo los 40 milisegundos actuales es mucho para la Realidad Aumentada o la VR. Imposible para que un cirujano opere a distancia a día de hoy.
Actualmente, según el último informe P3 connect Mobile Benchmark, las redes de datos en España mejoran día a día, destacando el «liderazgo claro»en cuanto a calidad de Vodafone frente al resto de operadores.
El ranking refleja que Vodafone ha obtenido un resultado calificado de «sobresaliente» con 902 puntos sobre 1.000 en el análisis de la calidad de sus redes de voz y datos en España, seguido de Movistar (836 puntos), Orange (832 puntos) y en cuarto lugar, Yoigo. Fuente: Análisis de las redes de telefonía móvil en España 2017.
El estudio P3 connect Mobile Benchmark es totalmente independiente y se basa en la experiencia editorial y conocimientos de prueba de connect, que se considera una autoridad de consumo líder en Europa. La metodología de calificación propia de P3 garantiza una evaluación justa, transparente y neutral de las redes sometidas a prueba.
Para conocer más detalles de cómo Vodafone plantea el futuro de las redes, puede escuchar la entrevista realizada por El Futuro es One a Santiago Tenorio, director de Red del Grupo Vodafone.
Nuestro objetivo es construir una sociedad centrada en el progreso socioeconómico. Creemos que la tecnología y la conectividad pueden ayudar a mejorar la vida de millones de personas y empresas. Tenemos el compromiso de hacerlo reduciendo nuestro impacto ambiental y construyendo una sociedad digital inclusiva que respeta nuestro planeta.
El sector logístico español vive uno de los momentos más dinámicos de su historia reciente. Según el último informe Mercado de trabajo en el sector logístico, elaborado por Randstad Research, el sector alcanzó los 928.285 trabajadores en el último trimestre de 2025, su máximo histórico, consolidándose como uno de los sectores clave para el empleo en España.
La noticia confirma la excelente salud de un sector estratégico para el funcionamiento del comercio, la industria y el consumo. Sin embargo, detrás de este crecimiento surge un importante desafío para los responsables de operaciones: gestionar con eficiencia un volumen creciente de trabajadores, vehículos, rutas y entregas exige una estructura organizativa capaz de mantener el control a medida que aumenta la complejidad.
Porque incorporar más conductores, ampliar la flota o aumentar la capacidad de distribución no garantiza automáticamente una mejora de la rentabilidad. De hecho, si el crecimiento no viene acompañado de herramientas adecuadas de control y gestión, puede convertirse en una fuente de costes ocultos, ineficiencias y pérdida de competitividad.
La gran cuestión para el sector logístico ya no es únicamente crecer, sino cómo hacerlo de forma eficiente, rentable y sostenible.
El Gobierno anunció en junio un paquete de más de 162 millones de euros en ayudas públicas para impulsar las tecnologías duales, es decir, aquellas con aplicación tanto civil como militar. La financiación estará destinada a la creación de infraestructuras de investigación, ensayo y experimentación en ámbitos tecnológicos disruptivos y estratégicos.
Estas convocatorias abren una ventana de oportunidad para reforzar las capacidades tecnológicas e industriales de España, con la participación de universidades, centros públicos de I+D, centros tecnológicos y empresas. En un escenario marcado por la creciente importancia de la ciberseguridad, la defensa y la autonomía estratégica, el desarrollo de tecnologías de doble uso adquiere especial relevancia para reducir dependencias tecnológicas y fortalecer capacidades propias.
En el desarrollo de la inteligencia artificial, las redes neuronales son la columna vertebral de muchas herramientas avanzadas, entre ellas los modelos de lenguaje que hacen posible sistemas como ChatGPT, Gemini o Copilot. Estas redes están inspiradas en el funcionamiento de las neuronas biológicas, pero buena parte de sus fundamentos se apoyan en modelos conceptuales desarrollados a mediados del siglo XX. Ahora, investigadores del Instituto Flatiron de Nueva York han planteado un nuevo modelo computacional de neurona que podría ayudar a comprender mejor el funcionamiento del cerebro y, a largo plazo, abrir nuevas vías para el desarrollo de sistemas de IA.
Durante el verano, miles de personas mayores regresan temporalmente a sus pueblos de origen. Este retorno estacional a los entornos rurales plantea importantes desafíos operativos para unos servicios asistenciales que, en muchos municipios, están dimensionados para una población estable y reducida. La teleasistencia avanzada se convierte así en una herramienta clave para reforzar la seguridad y la continuidad asistencial de estas personas durante sus vacaciones.
Los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) se han convertido en una de las herramientas más populares y extendidas de la inteligencia artificial. En sus múltiples aplicaciones han demostrado una gran capacidad para procesar lenguaje natural y generar respuestas coherentes. Sin embargo, para los profesionales, especialistas y emprendedores que desarrollan soluciones en sectores críticos, como el jurídico, el financiero o el análisis de datos sensibles, la adopción de la inteligencia artificial se encuentra con un gran obstáculo: la falta de explicabilidad y el riesgo de que se produzcan “alucinaciones” (contenidos incorrectos o inventados que se presentan como verosímiles). Cuando el coste de un error es sumamente alto, no se puede confiar ciegamente en una IA que funciona como una “caja negra”.
Este reto técnico también tiene una dimensión regulatoria en el marco del Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea (AI Act). Esta norma establece obligaciones diferenciadas en función del tipo de sistema y su nivel de riesgo. En el caso de los sistemas de alto riesgo, exige, entre otros requisitos, un grado de transparencia que permita interpretar y utilizar adecuadamente sus resultados, así como documentación técnica, registro de actividad y mecanismos de supervisión humana. Para los proveedores de modelos de propósito general, contempla obligaciones específicas de documentación y transparencia. En este ámbito, mejorar la trazabilidad y facilitar la revisión humana puede contribuir a reducir riesgos y a cumplir la normativa.
Para abordar este desafío, los investigadores Steph Buongiorno y Corey Clark, de la Southern Methodist University (SMU), han diseñado el marco de trabajo GAME-KG (Gaming for Augmenting Metadata and Enhancing Knowledge Graphs). Esta metodología propone unir los grafos de conocimiento (KGs) con mecánicas de videojuegos de computación humana (HCG) para recopilar aportaciones de los jugadores con las que modificar y validar las relaciones entre los datos. El objetivo es proporcionar a los LLM una base de conocimiento estructurada y examinable por humanos que pueda mejorar la precisión y la trazabilidad de sus respuestas.
Uno de los ciberataques con mayor impacto para una empresa es la alteración fraudulenta de los datos de pago de sus trabajadores. El denominado fraude del cambio de cuenta bancaria se ha convertido en una amenaza especialmente sensible para los departamentos de Recursos Humanos y administración, ya que afecta directamente a uno de los procesos más críticos de cualquier organización, como es el pago de las nóminas.
A diferencia de otros ataques, este fraude no depende necesariamente de una brecha técnica compleja. Su eficacia se basa en la manipulación de personas y procedimientos internos, por lo que prevenirlo exige combinar medidas de seguridad, protocolos claros y formación específica para detectar solicitudes sospechosas antes de tramitar cualquier cambio.