28 de mayo de 2026 - Tiempo de lectura 5 min
Lo que el 95% de las empresas exige a sus proveedores de ciberseguridad
A medida que la ciberseguridad gana protagonismo en las estrategias corporativas, las empresas se vuelven más exigentes con sus proveedores especializados en ciberseguridad.
Este aumento de la exigencia ha evidenciado una relación más compleja de lo previsto.
Un estudio para Sophos de la firma de investigación Vanson Bourne revela una
desconexión profunda entre la confianza que las organizaciones depositan en sus proveedores y el valor real que perciben de esa relación.
De hecho, solo el 5% de los responsables de TI afirma confiar plenamente en sus proveedores de ciberseguridad, una cifra que confirma hasta qué punto la relación cliente-proveedor se ha tensionado por la falta de transparencia, resultados verificables y acompañamiento estratégico.
Más allá del software: las tres carencias que minan la confianza
¿Cómo se ha llegado a esta situación? El informe de Vanson Bourne apunta a que la insatisfacción de las empresas no proviene únicamente de fallos técnicos en las soluciones, sino de la percepción que tienen de que sus proveedores no siempre les acompañan en la construcción de una estrategia de ciberseguridad. En concreto, el estudio señala tres puntos concretos que hacen que la relación se deteriore:
- Formación insuficiente: las empresas son cada vez más conscientes de que la formación es fundamental para reducir riesgos y mejorar la capacidad de respuesta ante incidentes. Sin embargo, un 44% de las empresas considera que sus partners no hacen los esfuerzos necesarios para formar a sus plantillas.
- Vacío en el cumplimiento normativo: uno de los mayores desafíos para las empresas es adaptarse a normativas como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) o la Directiva de Seguridad de las Redes y de la Información (NIS2). Por eso, esperan que sus proveedores de ciberseguridad les ayuden a orientarse en un mapa regulatorio cada vez más complejo. Sin embargo, un 42% considera insuficiente el acompañamiento que recibe en este ámbito.
- Optimización de costes: un 42% de las empresas demanda un enfoque más eficiente del presupuesto. Consideran que, en lugar de optimizar los recursos existentes, muchos proveedores de ciberseguridad se limitan a añadir capas de software que incrementan el gasto y apenas proporcionan mejoras.
¿Por qué la especialización no genera tranquilidad?
Un 38% de las empresas reconoce que la ciberseguridad es algo tan complejo que es difícil gestionar con recursos propios y se tienen que apoyar en proveedores externos. Sin embargo, el hecho de delegar en un tercero no genera confianza ni en los Chief Information Security Officers (CISO) ni en los gerentes. Más bien al contrario, les genera incertidumbre.
Para muchas organizaciones, externalizar la ciberseguridad no siempre se percibe como una garantía, sino como una delegación de alto riesgo. El proveedor asume la ejecución técnica, pero la responsabilidad legal, operativa y reputacional continúa recayendo sobre la empresa.
Es decir, si el socio de seguridad falla o no detecta una intrusión a tiempo, las consecuencias recaen sobre la empresa. Por ello, además de la especialización técnica, las empresas buscan proveedores de ciberseguridad capaces de ofrecer transparencia, corresponsabilidad y una comunicación clara durante todo el proceso.
Informes técnicos vs. impacto real
Uno de los puntos de mayor fricción en la relación proveedor-empresa es la falta de transparencia y claridad en la comunicación de los incidentes. Según Sophos, al 79% de las organizaciones le resulta difícil evaluar la fiabilidad de nuevos proveedores de ciberseguridad, mientras que un 62% también encuentra dificultades para valorar a los proveedores con los que ya trabaja. Esto demuestra que los informes basados únicamente en amenazas bloqueadas, alertas gestionadas o incidentes cerrados no siempre ayudan a entender el valor real del servicio.
El problema no está solo en la cantidad de información que se comparte, sino en cómo se presenta. Para un CISO o un gerente, saber cuántas amenazas se han bloqueado puede resultar útil desde un punto de vista técnico, pero no siempre permite valorar si la organización ha reducido su nivel de riesgo, si existen vulnerabilidades prioritarias o si las medidas adoptadas están protegiendo los procesos críticos del negocio.
Para cambiar esta situación, los proveedores de ciberseguridad deben traducir los datos técnicos en información útil para la toma de decisiones. Esto implica explicar qué riesgos se han mitigado, qué impacto potencial tenían sobre la organización y qué medidas deben priorizarse a corto y medio plazo. Solo así los máximos responsables de la compañía podrán comprender mejor su nivel real de exposición y valorar si la inversión en ciberseguridad está generando resultados tangibles.
Lo que las empresas exigen en 2026
La percepción que tienen las empresas sobre la ciberseguridad ha cambiado, ahora mismo es un elemento prioritario. Las antiguas estrategias de defensa se basaban en aunar múltiples dispositivos y soluciones, pero lo que buscan en 2026 los departamentos de ciberseguridad es que el proveedor sea una parte más de la estrategia y esté completamente integrado en ella. Las organizaciones ya no buscan solo herramientas aisladas, sino servicios de ciberseguridad, como los que ofrece Vodafone Empresas, capaces de combinar protección, respuesta, cumplimiento normativo y acompañamiento continuo. Para avanzar hacia este modelo y recuperar la confianza perdida, las empresas demandan tres elementos fundamentales:
- Transparencia proactiva: la comunicación anticipada debe convertirse en una práctica habitual. Para ello, los proveedores de ciberseguridad deben informar sobre incidentes, vulnerabilidades o riesgos antes de que impacten en el cliente. Con ello se refuerza la credibilidad y se facilita una toma de decisiones más rápida y precisa.
- Alineación con el negocio: la seguridad debe integrarse en la estrategia de la empresa. Esto implica entender sus procesos, objetivos y métricas financieras. Defender las infraestructuras es importante, pero también lo es proteger la cuenta de resultados, la reputación corporativa y la continuidad del negocio.
- Soporte continuo: el partner debe ofrecer un acompañamiento continuo. Las empresas valoran cada vez más una relación cercana, con seguimiento de sus necesidades y criterio experto ante un entorno de amenazas que cambia de forma continua. El modelo basado únicamente en soporte por ticket resulta cada vez menos suficiente cuando la ciberseguridad exige anticipación, contexto y visión estratégica.
La ciberseguridad ya no es un producto, es una relación de fe técnica
La evolución del sector apunta hacia un modelo donde la confianza se convierte en el principal activo. La tecnología sigue siendo esencial, pero el verdadero valor de un proveedor de ciberseguridad reside en su capacidad para reducir la incertidumbre del cliente, anticiparse a los riesgos y explicar con claridad qué está ocurriendo y por qué.
Por tanto, en 2026 no serán los proveedores de ciberseguridad que ofrezcan más herramientas los más relevantes, sino los que combinen transparencia, formación del factor humano, cumplimiento normativo y alineación real con el negocio. Solo así será posible reconstruir una relación basada en evidencias y reducir la brecha de confianza que separa hoy en día a muchas empresas de sus socios de seguridad.