Así es la revolución digital de los laboratorios de prótesis dentales
La última frase de esta entrevista a Santiago Dalmau, Director Técnico de Digital Made, da la clave de lo que la digitalización ha supuesto para los laboratorios de prótesis dentales como el suyo en los últimos diez años: «Hemos pasado de hacer piezas del mismo modo en que los romanos hacían sus esculturas a realizarlo todo con medios digitales». La transformación digital de la sanidad ha llegado también a la órbita de la odontología para mejorar y automatizar todos los procesos de la cadena. Por un lado, los materiales que pueden trabajarse ahora son más y de mayor calidad, también gracias a que el diseño digital y la fabricación robotizada (ya sea por impresión 3D o mediante otras técnicas) son capaces de una precisión que con técnicas manuales era incalcanzable. Por otro lado, la revolución digital también alcanza al control de gestión y a la atención al cliente, mediante suits especializadas en el sector odontológico y sanitario, y que son capaces de funcionar como un CRM en la nube que abarca las operaciones internas (administración, flujos de trabajo) y la relación con el cliente, es decir, los odontólogos y sus clínicas.
SANTIAGO DALMAU Dir. Técnico de Digital Made
Dalmau es protésico dental por el Dental Tecknic Gnathology German Institute. Después de algunos trabajos por cuenta ajena, fundó Laboratorio Dental Dalmau, donde permaneció hasta asociarse con Gonzalo Medina y Carlos Barja para crear el laboratorio Digital Made en Madrid. El propio laboratorio ofrece formación interna y externa, también bajo la dirección de Dalmau, que ya cuenta con amplia experiencia como profesor en másters de implantología de la Universidad Europea de Madrid.
El comercio electrónico está viviendo una transformación profunda. Hasta ahora, el éxito de una tienda online se medía por el tráfico que recibía, pero la Inteligencia Artificial está transformando esas reglas: ya no solo ayuda a los usuarios a encontrar productos, sino que empieza a comprarlos por ellos.
Este nuevo escenario convierte a la tienda online en un proveedor de datos al que los agentes inteligentes acuden para recomendar y ejecutar compras. Adaptarse a este contexto significa repensar cómo hacer que la marca y los productos sean visibles y relevantes, incluso cuando el usuario ni siquiera llega a visitar la web.
La competencia ya no se mide solo por la ubicación del local o por el boca a boca tradicional. La competencia se mide por la capacidad que tiene un negocio de aparecer en los primeros resultados cuando un cliente potencial busca en Google dónde comer, a qué taller acudir o qué profesional contratar en su barrio.
El objetivo de las pequeñas empresas sigue siendo el mismo: atraer a clientes de calidad, mejorar su reputación y convertir visitas en ventas. Lo que ha cambiado es el recorrido que realiza el cliente antes de decidirse.
El primer punto de contacto ya no suele ser la página web, sino el perfil de empresa que aparece directamente en Google. Por eso, no basta con tener una web; es necesario que el negocio optimice y gestione de forma activa todo su ecosistema digital, desde el perfil de empresa en Google hasta las reseñas y las fotografías que se muestran en mapas y listados locales. Integrar estas acciones dentro de unas estrategias de marketing digital bien definidas es lo que permite convertir la visibilidad en resultados reales.
Empezar como autónomo es toda una aventura. El trabajo por cuenta propia tiene numerosas ventajas, pero cuando se inicia un negocio, el principal reto es el de cómo captar clientes. Se puede tener la mejor idea o el mejor producto, pero eso no es suficiente: hay que saber cómo encontrar a los clientes y para ello, es necesario contar con una estrategia de captación que permita a la empresa crecer.
Cada vez menos clientes llevan dinero en efectivo, y quienes lo hacen lo usan de forma ocasional. Los hábitos de pago han evolucionado hacia la inmediatez: el gesto de sacar una tarjeta o acercar el móvil se ha convertido en la acción cotidiana de cualquier compra, sea grande o pequeña. Desde una cafetería hasta una tienda de barrio, todos los negocios necesitan ofrecer opciones de pago con tarjeta o con el teléfono.
Adoptar un sistema moderno de cobro no solo responde a una demanda del cliente, sino que también mejora la gestión del negocio, reduce errores y proyecta una imagen profesional. Sin embargo, surge una pregunta frecuente: ¿es lo mismo un TPV que un datáfono?
Toda empresa persigue mejorar su eficiencia operativa y para ello, apoya buena parte de sus operaciones en sistemas ERP y CRM. Ambas aplicaciones han permitido optimizar procesos clave y mejorar la productividad, pero la firma de documentos sigue suponiendo un cuello de botella en muchas ocasiones.
Integrar la firma digital en estos sistemas de gestión supone un paso un paso decisivo hacia la automatización de los flujos de trabajo, por lo que es fundamental saber cómo implementarla y hacerlo con todas las garantías de seguridad y cumplimiento normativo.
Actualmente, en muchas pymes, la informática sigue funcionando con la lógica de otra época: comprar servidores, licencias y equipos dimensionados para el peor escenario posible, aunque la mayor parte del año esa capacidad permanezca casi intacta.
Esta forma de invertir no es solo cosa del pasado, sino que genera un gasto silencioso que no aporta valor al negocio y que compite directamente con otras prioridades, como la captación de clientes o la mejora de los productos.
Y es cosa del pasado porque la irrupción del cloud computing (o informática en la nube) plantea un cambio profundo en este escenario al ofrecer un modelo donde la empresa paga solo por los recursos que necesita y puede ampliarlos o reducirlos en función de sus picos de actividad y de sus necesidades reales.
La rápida evolución de la tecnología provoca que muchos avances parezcan inaccesibles para las empresas. Entre estas tecnologías se encuentra el Machine Learning que se ha colado en el vocabulario cotidiano de las empresas, independientemente de su tamaño.
Se trata de una tecnología que, de forma habitual, se asocia con sistemas complejos, inaccesibles y con un coste inasumible para muchas empresas. Sin embargo, es una herramienta accesible y esencial para cualquier tipo de compañía, incluidas las más pequeñas.
A diferencia de la inteligencia artificial generativa, que crea contenido, el Machine Learning se centra en analizar datos para detectar patrones y ayudar a tomar mejores decisiones empresariales.
En la vida diaria de un autónomo, cada interacción con un cliente tiene un peso enorme. A diferencia de una gran empresa, cuya marca puede absorber pequeños tropiezos, para un profesional independiente una sola opinión puede convertirse en una herramienta de impulso… o, por el contrario, en un obstáculo.
El fenómeno de las reseñas online ha transformado la forma en que los consumidores deciden dónde comprar, a qué profesional acudir o a qué servicio confiar una tarea delicada. Hoy en día, la reputación digital se convierte en un activo tan importante como la localización de la oficina o la calidad del producto. Por eso su gestión es clave, porque representa no solo un escaparate abierto al mundo, sino también una vía de comunicación directa con potenciales clientes.
En los últimos años, la tecnología IoT ha pasado de ser una tendencia a convertirse en parte esencial del día a día de muchas pymes. Cámaras de seguridad, sensores de temperatura o dispositivos de seguimiento en flotas de transporte son ya habituales en su operativa.
Sin embargo, esta revolución tecnológica, que promete eficiencia y nuevas oportunidades de negocio, también plantea un gran reto: ¿cómo gestionar y controlar todos esos dispositivos de manera centralizada, segura y eficiente?
La respuesta está en contar con una plataforma IoT que ponga orden en un ecosistema de conexiones cada vez más complejo.
La Inteligencia Artificial está transformando profundamente la manera en que buscamos y encontramos información, lo que está generando un gran cambio en el mundo digital y está revolucionando el acceso y uso del contenido. ¿Quién nos iba a decir que el todopoderoso Google vería amenazado su reinado en las búsquedas?
Ha sido la IA quien lo ha hecho y, con ello, ha generado un terremoto en la manera en que los usuarios acceden a la información. Google ha decidido responder a esta tendencia de consultar todo a las IA generativas con AI Overviews, lo que supone un cambio en las reglas del juego en las búsquedas online y, por extensión, en la visibilidad digital y en la forma en que las pequeñas y medianas empresas pueden atraer a los clientes a sus servicios y productos a través de internet.
Cualquier empresa, independientemente de su tamaño o sector, debe estar en Internet. No obstante, son las pequeñas y medianas empresas las que más se pueden beneficiar de este escaparate, ya que no cuentan con una marca tan reconocida como las grandes empresas que, además, tienen equipos especializados y departamentos completos que diseñan y ejecutan sus estrategias de marketing digital.
Precisamente por esta falta de recursos, cada vez más pymes consideran la opción de externalizar estas funciones para que las haga un socio especializado y con experiencia, y decida contratar una agencia de marketing.
Confiar el marketing digital a un equipo externo permite a las pymes equilibrar mejor sus recursos y proyectar su negocio con una estrategia adaptada a sus necesidades reales.
Estar en Internet puede suponer para muchos negocios la diferencia entre crecer o ir perdiendo cuota de mercado. La presencia online permite ser visible, competir en igualdad de condiciones y, en última instancia, mantenerse en el radar de sus clientes.
Contar con una web, aparecer en los resultados de búsqueda de Google o estar activo en redes sociales es, hoy en día, una garantía de futuro para las pymes.
Sin embargo, aún estamos muy lejos de que todos los pequeños negocios españoles estén en Internet. Hoy día, apenas el 31% dispone de página web y solo el 16% utiliza las redes sociales. Además, menos del 60% tiene perfil de empresa en Google y la posibilidad real de que un negocio local aparezca en la primera página de resultados del buscador es de un 25%. En cuanto al comercio electrónico, las cifras son aún más dramáticas: solo el 2% de las pymes españolas vende a través de su web (1).
“La escasa presencia digital de las pymes no solo limita su crecimiento, sino que también les hace perder oportunidades de negocio. Hoy en día, no se trata únicamente de vender online, sino de ser visibles para esos potenciales clientes que buscan un negocio cercano y necesitan información básica como su ubicación, horario o servicios. Estar en Internet marca la diferencia entre existir o no para los ojos de muchos consumidores”.
Carmen San Emeterio, Directora Comercial y de Marketing de Beedigital.
Las centralitas, esos puntos de encuentro en los que se gestionan y redirigen las llamadas, son un activo valioso para cualquier negocio.
Las virtuales, además, hace tiempo que dejaron atrás a las chicas del cable para permitir gestionar todas las llamadas y comunicaciones desde un solo dispositivo, sin importar la ubicación del equipo ni la complejidad de la estructura de la empresa.