Ibiza Smart Island, Turismo Inteligente y Sostenible
Por Editorial Vodafone Business
Hace ya muchos años que la isla pitiusa es un referente como destino turístico. Con el proyecto Ibiza Smart Island vuelve a situarse a la vanguardia apostando por la sostenibilidad, la experiencia de viajero y la optimización de recursos para la población flotante y local.
Los dos grandes retos que tienen los destinos turísticos internacionales sobre la mesa son: hacer compatible la calidad de vida de la población local con la experiencia del viajero ocasional, y conservar el ecosistema haciendo un uso responsable y sostenible de los recursos. En ambos aspectos, la digitalización es la respuesta. Mediante el uso de la red 5G, el entorno app y la sensórica IoT, el Consell Insular d’Eivissa está liderando una vez más el modelo de turismo del futuro.
La Smart City llega a todos los rincones de la Isla
Los entornos inteligentes están traspasando los límites de las ciudades, en donde las infraestructuras son mayores, para transformar cualquier escenario, incluidos los espacios verdes y las poblaciones rurales. Es el caso de Ibiza, donde gracias a la plataforma “Smart Cities” de Vodafone Business las administraciones pueden conectar ciudadanos, turistas y recursos para optimizar el uso de los espacios y servicios públicos, con datos e información analizada en tiempo real. De esta forma, la toma de decisiones no solo puede ser inmediata, sino automatizada.
Cuestiones como la frecuencia del transporte público, el aforo de las playas o la detección de incendios pueden ser monitorizados y gestionados de forma remota e inteligente gracias a los sensores de Internet de las Cosas y las distintas aplicaciones.
Ibiza, Turismo Inteligente y Sostenible
El proyecto conocido como Smart Island forma parte de la ‘Convocatoria de Destinos Turísticos Inteligentes’ de Red.es, entidad dependiente del Ministerio de Economía y Transformación Digital a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. Con una inversión de 5,9 millones de euros financiados en parte con fondos europeos y el resto por el Consell d’Eivissa, no solo es ya una realidad sino que ha sido reconocido con diferentes premios como el otorgado por AUTELSI.
Las principales soluciones que ofrece este programa repercuten de forma directa en la calidad de vida de los habitantes de la Isla, contribuyendo a la conservación de la misma: Calidad del aire y del agua, Reducción Huella de Carbono, Geoposicionamiento para emergencias y Ocupación de Playas y APP de participación.
Mediante el Data Analytics generado por los diferentes sensores IoT desplegados por toda la isla, que son procesados en la nube con Inteligencia Artificial de Aprendizaje Profundo, se logra una gestión inteligente de todos los recursos a la vez que se mantiene informado al ciudadano, residente o visitante, de forma transparente y en tiempo real.
El resultado es un salto cualitativo en lo que hasta ahora conocemos como gestión y desarrollo turístico, donde el objetivo fundamental es mantener una visión integral de todo el proceso para facilitar la toma de decisiones.
Un Turismo mejor para todos
El Turismo seguirá siendo una parte esencial del PIB en los próximos años, pero era evidente que necesitaba entrar en una fase de reflexión sobre sus efectos a largo plazo. Con este paso adelante dado por el Consell d’Eivissa se marca el camino al resto de destinos turísticos sobre cómo es posible conseguir conservar el patrimonio natural del territorio al mismo tiempo que se dan las condiciones para las actividades empresariales y se garantiza el bienestar y la seguridad de todos.
La plataforma Ibiza Smart Island que permite el despliegue de la red 5G de Vodafone Business, mejorará la información proporcionada al turista para que pueda hacer uso de los diferentes recursos disponibles en cada momento (aforo de playas, aparcamientos, transporte público), aportará seguridad con sistemas de detección temprana y prevención de incendios o la geolocalización de alojamientos y negocios rurales para facilitar el acceso de los servicios de emergencia, o medirá la calidad del aire, la contaminación acústica o la salubridad del agua.
Ibiza ya ha sorprendido al mundo antes con su capacidad de innovación turística, desde aquellas colecciones de moda Ad Lib que enamoraron a la generación Hippy de los 70 a la fiesta perpetua con las discotecas más famosas del planeta. Ahora también lo hará por su impulso a la sostenibilidad y el turismo inteligente, y en Vodafone Business estamos encantados de ser sus compañeros de viaje.
Nuestro objetivo es construir una sociedad centrada en el progreso socioeconómico. Creemos que la tecnología y la conectividad pueden ayudar a mejorar la vida de millones de personas y empresas. Tenemos el compromiso de hacerlo reduciendo nuestro impacto ambiental y construyendo una sociedad digital inclusiva que respeta nuestro planeta.
Mejorar la eficiencia energética y reducir el consumo de energía es un factor clave para incrementar la competitividad de las pymes. Más que una cuestión de ahorro, el gasto energético se ha convertido en una palanca estratégica que afecta directamente a la rentabilidad y la sostenibilidad del negocio. En este contexto, el Internet de las Cosas (IoT) se presenta como un aliado inmediato, accesible y efectivo capaz de transformar la forma en que las empresas gestionan su consumo energético.
La entrada en vigor de la AI Act a partir del 2 de agosto de 2026 marca un antes y un después en la forma en que las empresas desarrollan y utilizan sistemas de Inteligencia Artificial. Aunque la normativa comenzó su despliegue en 2024, será este año cuando la mayoría de sus obligaciones sean plenamente exigibles. Adaptarse a la AI Act, la ley de IA europea, es ya una prioridad para cualquier organización que quiera operar con garantías.
Como suele ocurrir con cada nueva normativa, existen dudas y cuestiones a desarrollar que muchos necesitan aclarar para ponerse manos a la obra en su aplicación. En este escenario, adoptar un enfoque de IA ética será clave para cumplir con la regulación y generar confianza.
Para incrementar las ventas, las empresas aplican distintas tácticas. Una de las más eficaces es la personalización, que ayuda a atraer y fidelizar a los clientes. En este sentido, conectar un CRM con un agente de IA permite convertir los datos en interacciones relevantes, ágiles y útiles para fortalecer la relación con el cliente.
Además, esta integración permite responder con mayor rapidez, hacer recomendaciones más acertadas y automatizar tareas repetitivas sin perder cercanía en el trato.
Durante años, el hilo musical fue percibido como un elemento secundario en tiendas, hoteles o restaurantes: una simple banda sonora de fondo, muchas veces genérica y poco cuidada. Hoy, sin embargo, está viviendo un regreso silencioso. En plena era de la experiencia, el sonido ha dejado de ser un accesorio para convertirse en una herramienta estratégica.
La transformación no es casual. Las empresas han entendido que competir ya no consiste solo en ofrecer un buen producto o servicio, sino en construir experiencias memorables. Y en ese terreno, el sonido juega un papel mucho más poderoso de lo que tradicionalmente se le ha atribuido.
Factores como el envejecimiento poblacional, el aumento de enfermedades crónicas y la limitación de recursos están obligando a replantear el modelo asistencial. En este contexto, tecnologías como el IoMT y el 5G se posicionan como una solución eficaz para aliviar la presión sobre los sistemas sanitarios, tanto públicos como privados. Los tiempos de cada procedimiento repercuten de una u otra forma en las listas de espera, y más allá de la percepción en la calidad de la asistencia recibida por el paciente, puede tener serias consecuencias en la misma salud por retrasos en diagnósticos o tratamientos. Se trata de uno de los grandes retos para los próximos años y que encuentra en las tecnologías conectadas una solución eficaz.
La convergencia entre el Internet of Medical Things (IoMT) y la tecnología 5G emerge como un catalizador clave para transformar la prestación de servicios de salud. Gracias a las capacidades de diagnóstico, monitorización o asistencia en remoto, este binomio está redefiniendo cuestiones como dónde, cómo y cuándo se presta la atención médica, contribuyendo de forma directa a la descongestión hospitalaria. El concepto IoMT se posiciona como una evolución hacia ecosistemas médicos hiperconectados, escalables y centrados en el paciente.
Miles de robots operarios en centros logísticos o plantas industriales están ya desplegados, haciendo más competitivas y seguras las operaciones diarias. Y las estimaciones basadas en la demanda actual hablan de crecimientos esperados a doble dígito hasta 2030.
Entre los robots más habituales, después de los brazos mecánicos ya estandarizados en industrias como la automoción, se encuentran los AMR (Autonomous Mobile Robots), vehículos de diferentes tamaños que transportan mercancías o realizan otras tareas de mantenimiento o control y que se han consolidado como piezas clave para optimizar flujos de trabajo, reducir costes y aumentar la productividad.
Su despliegue depende directamente de sus opciones de conectividad, como elementos de un ecosistema IoT mayor, que ha despegado exponencialmente con las comunicaciones inalámbricas. En este aspecto, mientras sus funciones y utilidad crecen con el desarrollo de herramientas de Inteligencia Artificial, su rendimiento sigue dependiendo críticamente de la calidad de la conectividad.
En entornos donde operan AMRs de forma continua, incluso interrupciones de milisegundos pueden traducirse en paradas, colisiones o ineficiencias que impactan directamente en el negocio. Aquí es donde la tecnología MPN (Mobile Private Network) emerge como una solución estratégica capaz de eliminar estos cuellos de botella y garantizar operaciones fluidas, seguras y escalables.
Los ayuntamientos tienen cada vez más procesos digitalizados, lo que incrementa su exposición a ciberamenazas y amplía la superficie de ataque de sus sistemas. Una de las más peligrosas es el ransomware, ya que combina interrupción operativa, crisis reputacional y riesgo sobre los datos sensibles de ciudadanos y empresas.
Ante esta situación, las entidades locales deben desarrollar una estrategia de ciberseguridad que incluya la detección de vulnerabilidades, la prevención y la incorporación de soluciones activas de defensa.
Hasta la llegada de las comunicaciones móviles, las posibilidades de que espiaran tu teléfono eran muy remotas. Prácticamente se limitaban a las escuchas legales ordenadas por un juez, o casos poco probables de espionaje industrial. Y, aun en esos casos, el máximo riesgo que corrías es que una conversación quedará grabada.
Pero en el mundo de los smartphones, que un dispositivo sea infectado con una app de espionaje significa que terceros pueden acceder a una cantidad y variedad de datos e información infinitamente mayor. Fotos, documentos, conversaciones en chats, accesos a otros servicios, conectar con los servidores de tu organización, uso de la cámara y el micrófono… todo lo que haces desde ese terminal que ya no es solo un teléfono, queda expuesto.
Y esa intrusión, que alcanza como sabemos incluso a los gobiernos, afecta a altos directivos, funcionarios públicos o profesionales que manejan información relevante, comprometida y, por tanto, valiosa.
Tras la celebración del 5º Congreso de Ciberseguridad de Andalucía en Málaga, donde se abordaron los principales retos en la protección de infraestructuras críticas, la ciberseguridad vuelve a situarse en el centro del debate. Vivimos un momento crítico en el que la ciberseguridad se ha convertido en la clave de todo nuestro sistema. Nos desenvolvemos en un entorno altamente interconectado y digitalizado en casi la totalidad de sus procesos, que lo hace especialmente vulnerable a ataques capaces de interrumpir la actividad y afectar al funcionamiento de cualquier sector.
La extensión de ámbitos como el Internet de las Cosas amplía considerablemente la superficie de exposición, mientras que la automatización basada en datos y su tratamiento mediante herramientas de Inteligencia Artificial representan nuevos retos constantes para proteger cualquier infraestructura considerada crítica. En este contexto, la economía actual ha convertido en crítica toda la cadena de suministro, haciendo que la protección de los sistemas digitales resulte tan imprescindible hoy como lo fue en su momento la instalación de medidas físicas en seguridad.
La relevancia de la ciberseguridad es ya tan importante que forma parte de la Estrategia Nacional de Defensa. Pero, si hay un sector en el que podamos decir con total certeza que la ciberseguridad salva vidas a diario, es el de la salud y la sanidad.
La ingeniería social es una de las técnicas más utilizadas en el ámbito de la ciberseguridad. A diferencia de las estrategias que se centran en aspectos técnicos, este tipo de acciones se apoyan en el factor más complejo y difícil de prever dentro de cualquier organización: las personas.
En muchos casos, los sistemas de seguridad cuentan con medidas tecnológicas muy avanzadas, por lo que algunos atacantes optan por centrarse en la interacción humana para obtener información, acceder a sistemas o comprender el funcionamiento interno de una organización.
En un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, los eventos climáticos extremos y la creciente dependencia tecnológica, la resiliencia de las infraestructuras críticas se ha convertido en una prioridad estratégica. En este escenario, existe una red que suele pasar desapercibida, pero que sostiene el pulso económico del país: la red de gas en España.
Este fue el eje central del encuentro celebrado en Vodafone Lab Madrid dentro de los Círculos Estratégicos de Vodafone Empresas, conducido por José Antonio Martínez "JAM", Director de Cuentas Estratégicas en Vodafone Business, donde destacados líderes del sector analizaron cómo esta "red invisible" se enfrenta a una transformación sin precedentes marcada por la soberanía energética, la descarbonización y una digitalización masiva que redefine su naturaleza como red crítica.
La digitalización de todos los procesos de la cadena de suministro ha convertido a las redes de comunicaciones en la plataforma que sostiene al resto de infraestructuras críticas del Estado. Cuando todo está conectado, desde los servicios públicos administrativos a la sanidad, las operaciones comerciales, la producción industrial y hasta la defensa nacional, mantener operativos todos los sistemas, los centros de datos, los dispositivos IoT o las comunicaciones por voz, convierte a la red en un elemento clave de la infraestructura crítica sobre el que se concentran todos los esfuerzos por garantizar su robustez y su resiliencia.
Escenarios geoestratégicos inciertos e inestables, eventos meteorológicos como la DANA o incidencias como el apagón de 2025 nos obligan a tomar conciencia de esa necesidad de proteger las operaciones de red y ampliar las posibilidades de conectividad alternativas. Así, la integración del satélite en la estrategia de IT ya no puede considerarse un lujo ni una innovación experimental. Es, cada vez más, un estándar de resiliencia necesario dentro de cualquier arquitectura de infraestructura crítica moderna.
Los límites actuales de la Inteligencia Artificial son físicos, o lo que es lo mismo, donde encuentra mayor freno a su evolución es el soporte de hardware que hace posible la computación con unas exigencias de rendimiento y proceso muy superiores a los cálculos a los que la industria estaba acostumbrada. Además, el escalado de la IA tradicional comienza a chocar con los límites de la sostenibilidad energética. Frente a estas limitaciones, surge una arquitectura disruptiva inspirada en el órgano más eficiente de la naturaleza: el cerebro humano. La computación neuromórfica es una nueva tendencia académica que se ha consolidado como una tecnología esencial la hoja de ruta estratégica para superar los cuellos de botella de la infraestructura convencional, especialmente en entornos donde la eficiencia energética y la capacidad de procesamiento son críticas para el negocio.
A diferencia de la arquitectura clásica de von Neumann, que separa físicamente la memoria del procesamiento provocando latencias críticas, los sistemas neuromórficos integran ambas funciones en neuronas y sinapsis artificiales. Este enfoque permite un procesamiento de información asincrónico y masivamente paralelo. En lugar de operar de forma continua, el sistema solo consume energía cuando detecta un estímulo relevante, lo que se conoce como computación basada en eventos. Es lo que se conoce como redes neuronales de impulsos (SNN), un paradigma que imita los "spikes" eléctricos de la biología para alcanzar niveles de eficiencia energética hasta 100 veces superiores a los de las redes neuronales convencionales, convirtiéndose en un pilar para el desarrollo de una inteligencia artificial sostenible.