Cuando tener una ‘app’ aumenta un 34% la conversión en ventas, frente a la web
¿Es rentable económicamente para las pymes apostar por desarrollar una app? La respuesta, según Miguel Peñate, responsable de aplicaciones móviles de Google España, es claramente sí ya que los usuarios lo están demandando. Lo demuestran estudios como el que recoge Think With Google, según el cual los usuarios de apps son más fieles, pasan un 37 % más de tiempo con la misma tienda frente a los que no usan aplicaciones, compran con un 33% más de frecuencia y adquieren un 34 % más de artículos. Además, si pensamos en la recuperación económica tras la pandemia, el 30% de los consumidores creen que sus experiencias de compra ya no volverán a ser como antes. Pero para hacerlo adecuadamente, conviene tener en cuenta varios aspectos clave en la definición de una estrategia de desarrollo comercial de una app. La medición, la adquisición de clientes y diseñar una experiencia adecuada de usuario pueden allanar en gran medida el camino para que las pymes desarrollen una app que satisfaga a sus clientes y atraiga a otros nuevos. En esta entrevista Miguel Peñate nos ofrece una serie de consejos para que puedan conseguirlo.
MIGUEL PEÑATE Responsable Aplicaciones Móviles de Google España
Peñate es ingeniero en tecnologías de la información por la Universidad Ramón Lllull y lleva más de siete años trabajando en consultoría (Accenture y Deloitte) y empresas de marketing digital. En 2015 ingresó en Google, primero en su sede de Irlanda y, desde octubre de 2019, es el responsable de aplicaciones móviles de Google para España y Portugal
En muchas empresas, las reuniones siguen siendo un punto ciego en su estrategia de gestión del conocimiento: se habla mucho, se documenta poco y la información clave se diluye entre notas dispersas y correos posteriores.
La integración de la transcripción de Microsoft Teams con Microsoft 365 Copilot cambia esta rutina, ya que permite transcribir audio a texto de forma segura, automatizada, gestionada y nativa dentro del propio ecosistema de Microsoft 365, sin necesidad de recurrir a servicios externos.
El comercio electrónico está viviendo una transformación profunda. Hasta ahora, el éxito de una tienda online se medía por el tráfico que recibía, pero la Inteligencia Artificial está transformando esas reglas: ya no solo ayuda a los usuarios a encontrar productos, sino que empieza a comprarlos por ellos.
Este nuevo escenario convierte a la tienda online en un proveedor de datos al que los agentes inteligentes acuden para recomendar y ejecutar compras. Adaptarse a este contexto significa repensar cómo hacer que la marca y los productos sean visibles y relevantes, incluso cuando el usuario ni siquiera llega a visitar la web.
La competencia ya no se mide solo por la ubicación del local o por el boca a boca tradicional. La competencia se mide por la capacidad que tiene un negocio de aparecer en los primeros resultados cuando un cliente potencial busca en Google dónde comer, a qué taller acudir o qué profesional contratar en su barrio.
El objetivo de las pequeñas empresas sigue siendo el mismo: atraer a clientes de calidad, mejorar su reputación y convertir visitas en ventas. Lo que ha cambiado es el recorrido que realiza el cliente antes de decidirse.
El primer punto de contacto ya no suele ser la página web, sino el perfil de empresa que aparece directamente en Google. Por eso, no basta con tener una web; es necesario que el negocio optimice y gestione de forma activa todo su ecosistema digital, desde el perfil de empresa en Google hasta las reseñas y las fotografías que se muestran en mapas y listados locales. Integrar estas acciones dentro de unas estrategias de marketing digital bien definidas es lo que permite convertir la visibilidad en resultados reales.
Toda empresa persigue mejorar su eficiencia operativa y para ello, apoya buena parte de sus operaciones en sistemas ERP y CRM. Ambas aplicaciones han permitido optimizar procesos clave y mejorar la productividad, pero la firma de documentos sigue suponiendo un cuello de botella en muchas ocasiones.
Integrar la firma digital en estos sistemas de gestión supone un paso un paso decisivo hacia la automatización de los flujos de trabajo, por lo que es fundamental saber cómo implementarla y hacerlo con todas las garantías de seguridad y cumplimiento normativo.
Actualmente, en muchas pymes, la informática sigue funcionando con la lógica de otra época: comprar servidores, licencias y equipos dimensionados para el peor escenario posible, aunque la mayor parte del año esa capacidad permanezca casi intacta.
Esta forma de invertir no es solo cosa del pasado, sino que genera un gasto silencioso que no aporta valor al negocio y que compite directamente con otras prioridades, como la captación de clientes o la mejora de los productos.
Y es cosa del pasado porque la irrupción del cloud computing (o informática en la nube) plantea un cambio profundo en este escenario al ofrecer un modelo donde la empresa paga solo por los recursos que necesita y puede ampliarlos o reducirlos en función de sus picos de actividad y de sus necesidades reales.
La rápida evolución de la tecnología provoca que muchos avances parezcan inaccesibles para las empresas. Entre estas tecnologías se encuentra el Machine Learning que se ha colado en el vocabulario cotidiano de las empresas, independientemente de su tamaño.
Se trata de una tecnología que, de forma habitual, se asocia con sistemas complejos, inaccesibles y con un coste inasumible para muchas empresas. Sin embargo, es una herramienta accesible y esencial para cualquier tipo de compañía, incluidas las más pequeñas.
A diferencia de la inteligencia artificial generativa, que crea contenido, el Machine Learning se centra en analizar datos para detectar patrones y ayudar a tomar mejores decisiones empresariales.