Los ocho principios de la ‘gamificación’: jugar para competir mejor
Yu-Kai Chou es uno de los grandes expertos mundiales en gamificación, la disciplina de trasladar las motivaciones y técnicas de los videojuegos a los negocios. Chou ha desarrollado su propia teoría, denominada «Octalysis» y que se basa en los ocho elementos que hacen que una persona «se enganche» a un producto y se motive. Si falta alguno de estos puntos será complicado que el usuario o cliente lleve a cabo la acción deseada.
Los ocho puntos son: significado, desarrollo y realización, potenciación de la creatividad, propiedad y posesión, influencia social y afinidad, escasez e impaciencia, imprevisibilidad y curiosidad y, por último, la sensación de pérdida. También explica la relación entre estos motores de la acción, según sean más amables o agresivos, o supongan un reto o un disfrute. Y nos muestra las diversas vías para aprender su forma de acercarse a este emergente mercado.
YU-KAI CHOU Fundador y presidente de Octalys Group
Yu-kai Chou, analista freelance de gestión de empresas y escritor, es uno de los principales expertos en 'gamificación', la técnica de llevar los juegos al ámbito profesional y ciudadano. Es el creador de "Octalysis", un marco de ocho estrategias de 'gamificación' que se ha convertido en el estándar del mercado.
Las pymes tienen cada vez una mayor dependencia tecnológica: aplicaciones en la nube, herramientas de colaboración, soluciones de ciberseguridad o gestión de dispositivos forman parte de su día a día. En este contexto, la decisión de contar con un equipo interno o de contratar un servicio de soporte IT externo se convierte en una cuestión estratégica que afecta a los costes, la productividad y la continuidad del negocio. A continuación, se presentan algunas claves que te ayudarán a elegir el modelo que mejor se adapte a tus necesidades.
Agosto representa el momento de máxima tensión para gran parte de la industria turística española. Los hoteles alcanzan niveles de ocupación cercanos al lleno técnico, los servicios operativos trabajan al límite de su capacidad y cualquier incidencia puede convertirse en un problema de grandes dimensiones en cuestión de minutos.
La tecnología ha pasado a convertirse en una infraestructura crítica del negocio. La conectividad avanzada, la automatización basada en IoT y la gestión inteligente de los recursos son hoy factores determinantes para garantizar la rentabilidad, la satisfacción del cliente y la continuidad operativa.
Para los hoteles en agosto, la verdadera diferencia entre una temporada alta exitosa y una sucesión de incidencias operativas suele encontrarse en un elemento invisible para el huésped: la calidad de su infraestructura digital.
El Google Safety Engineering Center (GSEC) de Málaga fue el escenario de una exclusiva jornada organizada por Vodafone Empresas en colaboración con Google, un encuentro que reunió a responsables de grandes empresas y administraciones públicas para analizar la evolución del panorama de la ciberseguridad y conocer las tecnologías que están redefiniendo la protección frente a las amenazas digitales.
La sesión, celebrada el pasado 18 de junio, puso de manifiesto que la ciberseguridad ha dejado de ser únicamente una cuestión de protección para convertirse en una disciplina basada en la anticipación, la inteligencia y la capacidad de respuesta. A lo largo de la jornada, los asistentes pudieron conocer de primera mano cómo evolucionan las herramientas de seguridad de Google y cómo Vodafone Empresas integra estas capacidades en su Centro de Operaciones de Seguridad (SOC), combinando Google SecOps y Google Threat Intelligence para ofrecer una defensa más rápida, inteligente y eficaz frente a un entorno de amenazas cada vez más sofisticado.
El programa combinó ponencias estratégicas, demostraciones prácticas y espacios de intercambio de conocimiento, permitiendo mostrar casos de uso reales y el potencial de la inteligencia artificial aplicada a la ciberseguridad. Entre los principales temas abordados destacó la evolución hacia los denominados SOC agénticos, capaces de incorporar agentes de inteligencia artificial que automatizan el análisis y la investigación de alertas, reduciendo drásticamente los tiempos de respuesta y permitiendo que los equipos especializados centren sus esfuerzos en la estrategia y la defensa proactiva.
El teletrabajo es un pilar fundamental del modelo laboral actual. Cada vez más demandado por los empleados, es una de las principales medidas de conciliación.
Sin embargo, este cambio en el escenario laboral (impulsado especialmente por la pandemia) ha obligado a las empresas a replantearse sus estrategias de protección digital y a ampliar el perímetro de seguridad más allá de la oficina.
Precisamente por eso, porque los límites del perímetro ya no están claros y los trabajadores pueden conectarse desde cualquier lugar y red, las empresas están reforzando la ciberseguridad adicional para empleados en remoto, combinando tecnología, formación y nuevas políticas de protección.
¿Puede una pequeña o mediana empresa ser víctima de un ciberataque? Por supuesto, y en el contexto actual no solo se trata de prevenirlo, sino también de estar preparados para detectarlo y responder antes de que afecte al negocio.
El tejido empresarial español concentra el 70% de los incidentes de ciberseguridad registrados en el país, y muchas empresas siguen confiando en soluciones de protección diseñadas para un escenario de amenazas muy diferente al actual. La combinación de un firewall robusto con un Centro de Operaciones de Seguridad (SOC) gestionado constituye una línea de defensa más completa y, gracias a los nuevos modelos de servicio, también la más accesible para pequeñas y medianas empresas.
Imaginemos una pyme que utiliza diferentes herramientas para proteger su actividad diaria: un antivirus en los equipos, un firewall en la red, copias de seguridad, aplicaciones en la nube y un sistema de correo corporativo. Un día, el antivirus detecta un archivo sospechoso en el ordenador de un empleado. Poco después, se produce un inicio de sesión desde una ubicación poco habitual y, casi al mismo tiempo, se registra una descarga masiva de documentos desde una carpeta compartida.
Por separado, cada señal puede parecer poco relevante: un archivo bloqueado, un acceso permitido o una descarga autorizada. Sin embargo, vistas en conjunto, estas alertas pueden indicar que una cuenta ha sido comprometida y que alguien está intentando acceder a información sensible. Ahí es donde un SIEM (Security Information and Event Management) aporta valor, ya que conecta señales dispersas y ayuda a entender si hay una amenaza real detrás de varios eventos aislados.